CRÓNICA DE UNA JORNADA REIVINDICATIVA

Reunión de cabreados

Sindicatos, profesores y personal sanitario se unen en una protesta que en realidad eran tres

Una de las pancartas de la manifestación, ayer en la Via Laietana.

Una de las pancartas de la manifestación, ayer en la Via Laietana. / JOAN CORTADELLAS

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ANTONI FUENTES / FIDEL MASREAL
BARCELONA

En los últimos días, las consultas de los médicos y las aulas de los colegios llamaban a la movilización. Junto al ordenador de la doctora de un ambulatorio de Badalona, un fajo de octavillas daba consignas a los pacientes:«El recorte sí le afecta. ¡Movilícese!»A pocos metros, un cartel encabezado con unSOS Enseñanza públicarecibía a los padres que acompañaban a sus hijos a la escuela. Un cartel que se podía ver en varios centros educativos perfectamente plastificado y junto al logotipo que protagonizó la manifestación de ayer: unas tijeras bajo el símbolo de prohibido. Son solo dos ejemplos de las vías utilizadas por los sindicatos CCOO y UGT y un total de 209 asociaciones y entidades sociales para reunir en la manifestación de ayer a decenas de miles de ciudadanos irritados con los recortes del Govern.

El trabajo previo consistió también en aunar a colectivos hasta ayer poco acostumbrados a movilizarse conjuntamente: bomberos con padres de alumnos, inmigrantes al lado de enfermeras. El resultado fue una manifestación de manifestaciones, sin especiales lemas unitarios, más allá del logotipo de las tijeras y de un unánime«Prou retallades».

La cola de la heterogénea marea multicolor de manifestantes tardó dos horas en completar los 1,3 kilómetros que separan el cruce de la via Laietana con la calle de Fontanella y el parque de la Ciutadella. Cuando los integrantes de la cabecera volvía después de escuchar la lectura del manifiesto, se cruzaron con los manifestantes doblados -como los coches rezagados de la Fórmula 1- que seguían recorriendo la Via Laietana.

Más que el 1 de Mayo

La manifestación superó ampliamente la última cita de los trabajadores, el Primero de Mayo. A los 10.000 o 15.000 seguidores fieles en esa ocasión, CCOO y UGT sumaron los refuerzos aportados por los sindicatos Metges de Catalunya, Satse (enfermería), Ustec (educación) y SAE (auxiliares de enfermería). Fueron unos extraños compañeros de movilización que dejaron atrás sus profundas rencillas con CCOO y UGT para escoger la opción útil de sumar esfuerzos ante la política de recortes del Govern de Artur Mas.

Junto a los manifestantes movilizados por su afiliación sindical, otros acudieron a la convocatoria indiferentes o abiertamente críticos con los sindicatos mayoritarios. Ciudadanos anónimos como José Manuel Ferro, trabajador de mantenimiento en el hospital Vall d'Hebron de Barcelona.«No estoy de acuerdo con los recortes pero tampoco con los sindicatos». A José Manuel le recortaron el 5% el sueldo, de 1.150 euros mensuales, el año pasado, pero lo que más le preocupa es la privatización de los servicios de mantenimiento del hospital en el que trabaja.«Hay una amplia representación de la sociedad, es una movilización muy transversal», admitió Joan Carles Gallego, líder de CCOO en Catalunya. Gallego y su homólogo de UGT, Josep Maria Álvarez, compartieron la pancarta de la cabecera con los responsables de los otros sindicatos sectoriales y las asociaciones de vecinos, de padres de alumnos, de inmigrantes y de onegés que forman la plataforma.

«Esta movilización es la respuesta de la sociedad a los recortes del Govern en los servicios públicos. Nosotros no hemos escogido cuándo se hacen esos recortes», aseguró Álvarez. En una significativa estrategia de imagen, CCOO y UGT decidieron prescindir a mitad de la manifestación de los elementos más notorios de su aparato propagandístico, una pancartas verticales con sus siglas, los llamadoschinos.

El resultado fue una protesta que se convirtió en un conglomerado de pequeñas manifestaciones: empleados de ambulatorios, de hospitales, los bomberos de Barcelona, asociaciones de padres de colegios y un sinfín de pancartas que ponían el acento en su recorte particular. Camisetas amarillas en defensa de la educación pública, naranjas de colegios concertados, batas blancas de enfermeras y médicos...

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La marcha transcurrió sin incidentes, si bien el sindicato CGT boicoteó el inicio de la manifestación con una gran pancarta en la plaza Universidad en la que se llamaba«traidores» a CCOO y UGT. Los convocantes decidieron avanzar el inicio de la manifestación, presidida por el lemaProu retallades! Defensem els serveis públics.

Decenas de manifestantes decidieron, al final de la manifestación, seguir la marcha hasta las puertas del Parlament, donde los Mossos d'Esquadra habían desplegaron un notable dispositivo antidisturbios, pese a que no se produjo ningún tipo de altercado. Mientras, a las puertas del parque de la Ciutadella, los convocantes leían el manifiesto una y otra vez mientras seguían llegando grupos de manifestantes bajo un sol primaveral.