PUNTO FINAL A LA INICIATIVA EN FAVOR DE LA AUTODETERMINACIÓN

La consulta del 10-A sorprende a sus impulsores con 257.645 votos

El referendo independentista alcanza el 18,14% de participación en BCN, donde el 'sí' vuelve a arrasar

La capital se sitúa en la media de las cinco olas de votaciones y supera la movilización metropolitana

Oriol Pujol y Xavier Trias, en la sede de Òmnium.

Oriol Pujol y Xavier Trias, en la sede de Òmnium. / RICARD CUGAT

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JOSE RICO
BARCELONA

Barcelona decidió ayer poner la guinda al pastel de las consultas independentistas con un resultado muy dulce. El 18,14% de los ciudadanos con derecho a voto (mayores de 16 años y extranjeros empadronados) participaron en un 10-A que tenía el éxito asegurado desde que, tres días antes, los organizadores habían situado el listón a una altura asequible (10%), pero incluso ellos mismos se sorprendieron de que la realidad hubiera duplicado las expectativas. El independentismo ha enviado un mensaje de fuerza al pulverizar registros como el conseguido por el referendo sobre la reforma de la Diagonal, impulsado por el ayuntamiento, y al situar su movilización en la capital de Catalunya en la media de los 553 municipios que han dado forma a la ola soberanista nacida en Arenys de Munt (Maresme).

En total, 257.645 barceloneses participaron en la consulta. Hace un año, en el fracasado referendo de la Diagonal, vinculante y con financiación pública, fueron 172.161 los ciudadanos que votaron (85.000 menos que en el 10-A). Esa era la referencia que Barcelona Decideix, la plataforma organizadora, tomaba desde el principio. Antes incluso de anunciar los resultados, el portavoz de los promotores, Alfred Bosch, confesó que habían superado «cualquier referente imaginable», que en sus mejores estimaciones rondaba el 15%. Elarrasó de nuevo. Con el escrutinio cerca del 50%, los partidarios de la independencia superaban el 91%.

Al contrario que en otras tandas de referendos, los impulsores del 10-A no evitaron las comparaciones con otras votaciones oficiales. Pero, en este caso, el punto de partida de sus cálculos no fue el 18,14%, sino el 21,37%, que es la participación obtenida sobre el censo oficial (mayores de 18 años y extranjeros excluidos). Barcelona mejoró, por ejemplo, los porcentajes de movilización independentista en las distintas consultas realizadas anteriormente en el área metropolitana y dejó muy atrás a otras capitales de provincia, como Tarragona (5,70%) y Lleida (8,23%).

La inclusión de la capital catalana en la última ola de consultas ha hecho virar la curva descendente que venía dibujándose hasta ahora con las participaciones en las cinco tandas anteriores, que se había precipitado desde el 27,6% hasta el 6,5%. Esos precedentes hicieron temer en su momento a Barcelona Decideix que asaltar la capital era un reto demasiado complejo, pero el respaldo de numerosas personalidades políticas ha dado árnica al 10-A.

CUATRO MESES DE VOTACIÓN / En el análisis, sin embargo, no hay que olvidar que la consulta que terminó ayer empezó, en realidad, el pasado 12 de diciembre, cuando se dio el pistoletazo de salida a la recogida de voto anticipado. De hecho, en estos cuatro meses, Barcelona Decideix ha reunido más de un tercio de los sufragios totales del referendo, el 37,4%.

Como dato curioso, los participantes en el 10-A superaron ligeramente los votos que cosechó CiU en Barcelona en las últimas elecciones autonómicas, aunque fueron unos 66.000 menos que la suma de los apoyos municipales a los partidos soberanistas parlamentarios (CiU, ERC y Solidaritat). «Hemos hecho historia. Quien diga que la independencia no interesa no tiene los pies en la tierra», proclamó Bosch.

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CiU quiso sumarse a la fiesta, pero no dudó en evidenciar que el fervor secesionista caerá pronto en saco roto. El presidente del grupo en el Parlament, Oriol Pujol, dejó claro que la proposición de ley de independencia presentada por Solidaritat, que se debatirá pasado mañana, no prosperará porque CiU no la salvará del hachazo del PSC y el PPC. «A veces los tiempos políticos no van acompasados con los de la sociedad», reconoció Pujol ante un auditorio netamente independentista.

La digestión del proceso dependerá ahora de la voluntad política. La temperatura solo podrá medirse en el Parlament y en los sondeos de la Generalitat, que preguntarán por la cuestión. Solo así se sabrá si los referendos se quedan en un espejismo.