El discurso del futuro 'president¿

Los ocho pilares del arturismo

Artur Mas dividió en ocho áreas los ejes del que será su programa de gobierno. El discurso estuvo exento de grandes sorpresas. El candidato de CiU a la presidencia de la Generalitat de Catalunya citó los principales compromisos que adquirió en la campaña y la precampaña. Más que actuaciones concretas de futuro, anunció una revisión no exhaustiva de la gestión del tripartito.

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TONI SUST
BARCELONA

Sin entrar en exceso en detalles ni concretarlo todo, Artur Mas dejó ver en su discurso cuáles serán algunas de las decisiones más relevantes e inmediatas que piensa tomar en ámbitos decisivos. El líder de CiU abordó ocho ámbitos y reiteró las intenciones que mostró en la campaña electoral y durante los últimos meses respecto a algunas áreas y decisiones del tripartito. Las primeras pinceladas sobre su programa de gobierno.

ECONOMÍA

Moderación fiscal y lucha contra el paro

La economía es la prioridad, como lo es ayudar a las empresas. El suyo, dijo Mas, será un Govern «business friendly». Subrayó esta idea y relató que para reactivar la economía y crear empleo lo principal es potenciar la empresa con moderación fiscal, aunque eso suponga renunciar a combatir el déficit público por la vía tributaria. Anunció que anulará las subidas fiscales decididas por el tripartito y que equiparará el impuesto de sucesiones y donaciones a la situación de otras comunidades. Es decir, lo eliminará. Hasta que no haya recuperación económica, se comprometió, no subirá impuestos. Otro de sus retos: dividir por dos el paro en Catalunya, el 17% (40% entre los jóvenes).

EDUCACIÓN

El fracaso escolar y la libertad de elección

Junto con la economía, Mas sostiene que la educación es el ámbito en el que el nuevo Govern tendrá que trabajar más. El objetivo principal es reducir el fracaso escolar, del 30%, «en los próximos 8-10 años». Para ello apuntó todo tipo de herramientas, más para presentar sus intenciones que para detallar propuestas. No exhibió la tradicional defensa que CiU hace de la enseñanza concertada, pero la insinuó, y dejó una frase ambigua que indica que algunas cosas pueden cambiar: «La familia debe disponer de mayor libertad a la hora de elegir el centro educativo de sus hijos.

SANIDAD

'No' al copago, 'sí' al concierto sanitario

El candidato de CiU apresidentde la Generalitat tiene claro su modelo sanitario, basado en la colaboración con el sector privado. «La sanidad es un elemento de interés público, lo que ni implica que quien presta el servicio debe ser necesariamente de la Administración». La frase es elocuente y casa con el anuncio en campaña de que CiU intentará concertar lo público con lo privado en todos los ámbitos. Mas descartó el copago, por considerar que penaliza «a la parte más vulnerable de la población», es decir, los pensionistas, y anunció sistemas alternativos para frenar los abusos en la demanda de servicios sanitarios. Y si este aviso sugiere recortes, otra frase fue aún más rotunda, aquella en la que llamó a «decidir como país y por amplio consenso qué catálogo de servicios podemos garantizar y cuál no [...]. El sistema está tensionado porque en 10 años se han hecho más de un millón de tarjetas sanitarias nuevas». Ayer no lo dijo, pero uno de los puntos clave del programa nacionalista en sanidad es la desgravación parcial del coste que las mutuas suponen para sus usuarios. Otra forma de concertar la sanidad.

Mas recogió la petición que el sector le hizo en un acto de precampaña y afirmó que tiene intención de revisar el acceso a los estudios de medicina. Los profesionales subrayan que la elevada nota de corte dificulta la llegada de nuevos médicos.

POLÍTICA SOCIAL

La falta de recursos impide la inversión

La parte del discurso que destinó a la política social fue la que más inquietó a los grupos de la izquierda. Porque el nacionalista fue claro al advertir de que en el actual contexto económico no habrá posibilidad de potenciar la política social. En consecuencia, vinculó este eje al de la recuperación de la economía: hasta que no mejore la situación, no habrá una apuesta social potente. Eso, precisó, impedirá ahora que su Govern incremente, por ejemplo, las ayudas a las familias por hijo. La situación económica ha obligado a la federación a olvidarse de sus propuestas del 2006, que incluían un ambicioso plan de subvenciones pensado para que el tercer hijo supusiera un «coste cero» para las familias catalanas. El presidenciable se comprometió sin fecha: cuando la situación económica mejore eso se traducirá en inversión en políticas sociales, con la meta de que su coste suponga el 55% del presupuesto autonómico.

SEGURIDAD

Objetivo: revocar la gestión de Iniciativa

Entre las actuaciones inmediatas que Mas anunció destaca la voluntad de desmantelar la gestión que ICV ha hecho al frente de Interior. Ayer citó los dos ejemplos más claros: el Govern de CiU anulará el código ético de los Mossos, aprobado durante la campaña electoral. El candidato afirmó que el objetivo es «recuperar el prestigio y la autoestima» del cuerpo. También aludió a su otra gran obsesión: «Se eliminará la limitación horaria indiscriminada de los 80 kilómetros por hora en las áreas de acceso a Barcelona». Está por ver hasta qué punto eliminará el sistema o si solo lo flexibilizará. Algo que supondría una pequeña victoria póstuma de los ecosocialistas.

POLÍTICA TERRITORIAL

Un nuevo concepto de medioambiente

Nuevos y radicalmente distintos tiempos para la gestión medioambiental. Ya había trascendido que Mas tenía la intención, que ayer confirmó, de juntar la gestión del medioambiente, por lo menos parcialmente, con la política territorial. El nacionalista defendió «el nuevo ecologismo del hacer», que cree que debe contribuir al crecimiento económico. Y abominó de la sostenibilidad que defendía el tripartito, esencialmente, ICV: «La sostenibilidad no puede ser solo una etiqueta, sino que tiene que impregnar toda la acción del Govern [...]. Propongo pasar página a la guerra de banderas o etiquetas». Dijo que deben construirse las infraestructuras necesarias. El río Ródano estuvo presente en el debate, aunque de incógnito: «El agua hay que ir a buscarla allí donde hay excedentes y energéticamente sea menos costoso traerla». También confirmó que la política de vivienda dependerá del política territorial.

ADMINISTRACIONES

La austeridad como ejemplo social

CiU reclama austeridad y propone actuar de forma ejemplar en la Administración. Sin embargo, su plan de recorte de altos cargos no parece destinado a suponer un gran recorte presupuestario. El nacionalista recordó su promesa de reducir en un 20% los departamentos -habrá 12conselleriesfrente a las 15 actuales- y los altos cargos y el personal de confianza en un 25%. Lo que sí puede menguar el gasto es su compromiso de rebajar entre el 15% y el 25% la factura de informes, estudios técnicos, campañas institucionales, gastos de representación, publicidad y protocolo.

NACIÓN

Objetivos firmes, calendario ambiguo

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En este apartado, Mas habló de mejorar y aumentar el autogobierno, de promover la lengua y la cultura catalanas y garantizar su proyección exterior. Aseguró que Catalunya «puede y debe actuar como un país independiente» desde el punto de vista cultural. Propugnó la reafirmación de la política lingüística (no lo precisó, pero en la réplica al PPC dio a entender, por omisión, que no eliminará las multas por no rotular en catalán).

Aunque no lo incluyó estrictamente en el apartado dedicado a la nación, la estrella fue la «transición nacional» que dijo que Catalunya debe emprender bajo su mando. La receta es conocida: Mas no excluye la independencia y sostiene que no se cierra puertas, pero, como suele hacer, advirtió de que todavía es pronto para la secesión. No lo dijo así. «Es responsabilidad de un presidente y de un pueblo no cerrar las puertas a los anhelos de un pueblo, así como evitar fracturas internas», afirmó. Por lo tanto, dio a entender que buscar ahora la independencia partiría a Catalunya y que solo cabe reclamar un pacto fiscal en la línea del concierto económico, expresión que mencionó una vez. El tema queda aparcado hasta las generales del 2012. Una mayoría absoluta de Mariano Rajoy cerraría el debate, ya que lo haría inviable.