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Análisis

Govern cohesionado y amplio

Xavier Bru de Sala

Artur Mas quiere hablar con todo el mundo. Hace bien, el diálogo y la interlocución se encuentran en las antípodas del sectarismo. Constatará que lo han dejado solo en mitad de Catalunya, que ningún otro partido le disputa la centralidad. Alrededor de sus 62 diputados hay un gran círculo o zona de nadie que le proporciona, por defección de todos los demás, un amplísimo margen. En otras palabras, el PP, por más pecho que saque, se encuentre fuera de juego hasta las generales españolas, suponiendo que le vayan bien. PSC y ERC ya tienen bastante con lamerse las heridas, reponerse de los descalabros y encontrar una posición en el nuevo ciclo de la política catalana. El resto está demasiado lejos.

Margen amplio, pues. La segunda constatación para Mas, la incuestionable, es el gobierno que debe formar, en solitario por descontado. Un gobierno a la vez cohesionado por dentro y abierto a la sociedad. No solo un gobierno de partido, de los dos partidos federados, no solo un gobierno donde Mas se sienta cómodo, sino también con personas, o mejor dicho personalidades, que compartan en lo básico el proyecto político de CiU pero que faciliten la alianza entre la Generalitat y la sociedad catalana. Esta será la primera clave de la legislatura. No un gobierno de interinos, o de secretarios, o de consellers con perfil bajo, sino de gente capaz y representativa. Volviendo al símil de los círculos, lo más sensato y previsible (Mas mide bien sus paso, actúa con gran ponderación y sensatez) es un núcleo duro de políticos próximos a él, con los que haya compartido trayectoria. Alrededor de este primer círculo y el resto de consellers de CiU, algunos nombres, no necesariamente muchos, con reconocida trayectoria e interlocución, que incorporen sociedad sin disminuir la cohesión interna. Sociedad, no otros partidos, porque no es momento ni de opas ni de maniobras que comportarían tensiones políticas innecesarias y conformarían un Govern abombado. Por el contrario, la alianza entre Catalunya y su Govern es imprescindible.

Tercera constatación, en capítulo aparte, sobre la figura de Duran Lleida. Parece poco recomendable desguarnecer la segunda pierna de Catalunya, que consiste en las negociaciones con Madrid. Duran es necesario allí, no solo para ganar parcelas de autogobierno y financiación, sino para empujar al Gobierno central en la creación de las condiciones menos desfavorables al desarrollo de la economía productiva. Sin un político de la talla y la experiencia de Duran, este frente, el más complicado, se debilitaría. El día que Duran vuelva a la Generalitat, las expectativas de negociación con Madrid, hoy muy duras, podrán darse por nulas. Encima, Mas tendría que compartir con él la dirección del Govern.

En conclusión, que si la situación general es de extrema dificultad, la formación de Govern no presenta muchos problemas. Con un liderazgo tan claro de Mas, casi que se necesita solo acertar con los nombres, generosidad y confianza sin perder ni un ápice de coherencia.

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