A la sombra de Mas

Bajo el signo del número tres

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Rafael de Ribot
Rafael de Ribot

Periodista

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Cuando hay mucho en juego, se intentan dejar pocas cosas al azar. La política mide tanto cada uno de sus gestos y cada una de sus palabras que cuando la espontaneidad se cuela por alguna inesperada brecha, lo que asoma toma una dimensión desproporcionada. Ayer, en una entrevista radiofónica -ante los micrófonos de Radio TeleTaxi y a preguntas deJusto Molinero-Artur Masreconoció que si volviera a nacer no se embarcaría de nuevo en la misma aventura que lo ha tenido deambulando por el árido desierto de la oposición, y que si a alguno de sus hijos se le ocurriera dedicarse a la política haría lo posible por sacárselo de la cabeza.

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El candidato habló de los años difíciles con la nostalgia del que conjuga el sufrimiento en pasado.Mas es perseverante, pero no reincidente: está ante su última oportunidad. Tres veces lo intentará y si, como dice el refrán, a la tercera va la vencida, ya ha dicho que no piensa estarse más de tres legislaturas en el cargo. La filosofía y la teología coinciden en identificar el tres con el equilibrio, la numerología con la creatividad y la mente positiva. De todos modos, la razón por la cual está marcado por el signo del tres es mucho más prosaica, es puro pragmatismo político.

Masha conseguido una tercera oportunidad después de demostrarle a los suyos que de cada golpe, por muy duro que fuese, ha sido capaz de levantarse. Se ha ganado su respecto, no sin antes haber tenido que superar críticas y recelos. Pero si vuelve a fracasar sabe que no podría sacarse de encima la etiqueta de perdedor. Si gana y gobierna ya ha dicho que una legislatura es poco para hacer realidad un proyecto, que los que limitan públicamente a dos mandatos desperdician la segunda legislatura, pero que no piensa estar más de tres. Quiere ser tan contenido en su ambición que incluso le ha puesto límites en el tiempo.