LA OTRA ENTREVISTA

Alicia Sánchez-Camacho: «Llevo a mi hijo a los mítines para poder estar con él»

 Su infancia, sus estudios, su vida sentimental y su militancia hacen de la líder del PPC una mujer atípica contra reloj.

Habla a toda velocidad y con breves pausas, para continuar seguidamente con su especial esprint vital nexos.

Se sienta decidida y pronto surgen conexiones que nos vinculan.

Alicia Sánchez Camacho, entrevistada por Xavier Sardà. RED21

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Xavier Sardà
Xavier Sardà

Periodista

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-O sea, usted de niña y adolescente fue al restaurante de mis suegros en Blanes muchísimas veces.

-Yo creo que muchas más veces de las que he comido en mi casa de Barcelona ahora. Iba con mi familia los domingos. Era una tradición dominical. Su mujer, que entonces era una niña, correteaba por allí. Aún recuerdo que le pedía a mi padre que me dejase levantarme para salir por Blanes y él me decía que hasta que no acabásemos todos no se levantaba nadie de la mesa.

-Bueno, este es el principio de una entrevista especial.

-Absolutamente especial.

-Su infancia son recuerdos de una casa cuartel de la Guardia Civil en Blanes.

-Yo he vivido en la casa cuartel, he jugado por las dependencias, me iba a la zona de los solteros... Era la niña mimada de todos. Eran viviendas... Recuerdo lo de «todo por la patria». Se cerraban las puertas y quedabas aislado del exterior.

-Y su padre era el comandante.

-Sí. Recuerdo que le saludaban. Yo iba al colegio de las monjas, mi padre me llevaba de la mano y, ¡ras¡, le saludaban. Me preguntaba por qué. Él me lo contó, me dijo que era una cuestión de respeto a la autoridad. Ahora, cuando voy a algún sitio y los mossos me saludan, claro, pienso en mi padre. Murió hace 15 años.

-¿Cómo habría reaccionado el guardia civil si hubiera llegado a conocer su separación?

-Habría tenido una mala reacción porque era un hombre muy tradicional, muy de principios y muy de convicciones religiosas. Le habría costado, pero luego imagino que lo habría aceptado. Era un hombre que admiraba a Adolfo Suárez y luego simpatizaba con Alianza Popular.

-Estudiar con las monjas y de padre guardia civil. Podía haber salido roja para compensar...

-Bueno, somos cinco hermanos y hay de todo. De todas formas, creo que esta vez votarán a su hermana.

[Alicia Sánchez-Camacho es madre de familia monoparental por fecundación in vitro. Cuando habla de su hijo emerge la madraza.]

-Mis escoltas lo llaman don Manuel porque es muy serio. Ha salido al abuelo. Tiene 4 años. Cuando era más pequeño me decían: «Este niño es serio como un obispo».

-¿Pero cuándo puede estar con él?

-Se viene conmigo. Me lo llevo a los mítines para estar con él. Si no, es imposible. Ahora he montado guarderías laborales. Cuando se celebró la convención de PP en Barcelona vinieron más de 3.000 personas y monté una guardería allí. Vino Mariano Rajoy a saludarlos y mi hijo, todo serio, le tiró de la americana y le dijo: «Señor Rajoy, mi mamá es mía, ¡eh¡». Y me ayudan mi madre y mi familia.

-Aquella niña rodeada de tricornios y con un incierto futuro acaba estudiando derecho, es jueza sustituta, máster en Administración Pública y se va como agregada a la Embajada de España en Washington. ¿Cómo entra en contacto con el PP?

-Me dijeron que faltaba gente para las listas de Girona. Me pidieron permiso para poner mi nombre asegurándome que no saldría, ¡pero salí No tuve tiempo ni de traerme las maletas. Mi vida cambió. Yo estaba en EEUU como consejera laboral en la embajada en Washington y delegada en la ONU y, de repente, a Girona de nuevo. A los ocho meses me llegaron la ropa y los muebles.

-¿Cómo la trata la gente? ¿Recibe reacciones airadas por la calle por ser del PP?

-A lo largo de estos años, igual que otros compañeros del PP, he vivido reacciones airadas, incluso algunas muy desagradables. Tengo que decir que últimamente la cosa ha cambiado y que hay más casos de gente que se acerca y te anima a seguir. Nunca hubiese pensado que cuando vino Rajoy el Día de Sant Jordi viviese la expectación, la aceptación y la estima de la gente. Es una muestra del fracaso de los que nos han querido estigmatizar o poner etiquetas.

-Estoy preocupado porque si no le gusta como queda esta entrevista igual me lleva al Constitucional.

-No crea. En absoluto.

-Como lo recurren ustedes todo: el Estatut, la preferencia del catalán en el Ayuntamiento de Barcelona, los toros...

-En el Ayuntamiento de Barcelona, durante 30 años no ha habido ningún problema. La gente utiliza el idioma que desea y en paz. Ahora está la norma del catalán preferente, y no estamos de acuerdo.

-Pero el PP ha aceptado la misma norma en Tarragona y Girona.

-No, porque en esos casos no se habla de uso preferente, sino de uso habitual, que no es lo mismo. Se trata de que la gente pueda elegir la lengua que quiere utilizar con libertad.

-Luego está lo de los toros.

-Es que dicen que los han prohibido por una cuestiónanimalista.Y luego están loscorrebous, como deben llevar barretina siguen como si tal cosa. Se han prohibido por ser un símbolo de la cultura española. Nosotros creemos que la Generalitat puede regular el reglamento pero no prohibir. Veremos qué dice la justicia.

-Pero cada recurso es más gente encabronada y más nacionalismo del que no les gusta.

-El efecto bumerán. Yo creo que no. Lo que queremos es que las lenguas sumen. No hay un ataque al catalán.

-Si se cargan ustedes los matrimonios gais, ¿qué pasará con los que ya se han casado?

-Eso lo tiene que decidir la justicia. Nosotros creemos que no se pueden llamar matrimonios.

-La ley del aborto la tumbarán, ¿no?

-Sí, esa la queremos modificar. Soy partidaria de derogarla. Las menores no pueden abortar sin el consentimiento paterno. No solo el conocimiento. Y soy partidaria del derecho a la vida. Hay que poner recursos para ayudar a las mujeres que quieren tirar adelante con su maternidad.

-¿Ni píldora del día siguiente?

-Sí, pero con uso facultativo. No se puede utilizar como medio anticonceptivo. Tiene efectos secundarios y no se puede utilizar cada día.

-Lo que pasa es que usted aparece en la portada de Woman en plan vamp, los chicos se excitan y dejan embarazadas a sus novias.

-[Ríe.] No, eso son los estilistas, que me dejaron muy bien. Pero eso forma parte de la normalidad. No estamos acostumbrados a ver a políticos y políticas que se ocupen de su trabajo, de su casa y luego un día concreto, si se lo pide una revista, se hagan unas fotos arregladitos.

-Vamos a hacer recortes en la economía familiar: ¿no comprar ropa en todo el año o no ir de vacaciones?

-Sin vacaciones. [Ríe.] Le soy sincera.

-¿Ni un restaurante en un año o nada de cine en un año?

-Ni un restaurante en un año, prefiero ir al cine. Me gusta mucho. Comes en casa economizando y después ¡al cine!

-¿Vender todas las teles de casa o el coche?

-No tengo coche. Vendería las teles de casa si me quedaran los libros.

-Es usted tremenda, habla como una metralleta. ¡Ta-ca-ta-ca-ta-cá...!

-Ahora ya no tanto, pero cuando preparas unas oposiciones tienes que estar lista para decir toda la carrera en exámenes orales. Recuerdo haber preparado las respuestas con un cronómetro. Los tutores te obligaban a hacer ese ejercicio.

-La imagino confesándose y diciendo los pecados a toda leche. ¡Pobre cura¡ ¿Cuándo se confesó por última vez?

-Hace... tres meses.

-¿Con un cura de confianza?

-No. A veces estoy por ahí, entro en una iglesia y me confieso.

-¿Qué pecados? ¿De pensamiento?

-[Sonríe.] No, a veces también hago alguna cosa. Veniales, veniales.

-¿Cómo se controlan los malos pensamientos?

-Se puede, seguro que usted puede señor Sardà.

-¿Yo? ¡Si son los buenos! ¿Liga usted mucho?

-Pues... [piensa], la verdad es que había ligado siempre mucho. Ahora no tengo tiempo de tener relaciones porque estoy todo el día trabajando. No tengo vida personal. No ya vida social, no tengo vida personal [seria]. Es un sacrificio muy grande.

-Lo mismo que se lleva a su hijo a los mítines se puede llevar a su amante. Uno del PP de esos que llevan brillantina, todos repeinaos.

-Mire, a mí me interesa más cómo son los hombres por dentro. No tienen por qué gustarme necesariamente los más guapos. Me gusta admirar a los hombres por su cabeza.

-¿Quién es más su tipo, Josep Lluís Carod-Rovira o Artur Mas?

-Entre estos dos... Ninguno es mi tipo, pero me quedo con Mas.

-Eso sí sería una noticia. Digo si se liasen ustedes.

-No, no... Ya le he dicho que no tengo tiempo.

-O sea, que los hombres no se le han resistido.

-No. La verdad es que mi error ha sido enamorarme a veces de la persona equivocada.

-Ahora entiendo que vaya a confesarse de vez en cuando.

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-¿Lo ve?

Que Dios nos coja confesados.