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Que salga por Antequera

Xavier Bru de Sala

Rajoy es experto en no hacer nada. Además de lo mejor que sabe hacer, es lo máximo que puede y debe hacer. Muertos de rabia quienes mal le quieren, aconsejan mostrar por lo menos la esquinita de alguna de sus cartas, a ver si se pone en evidencia. Temen que el farnientismo político acabe llevándole a la Moncloa, pero se lo aconsejan para ayudarle a él, no al del PSOE. Lo bien que le iría, don Mariano, competir en movimiento. El consejo se fundamenta en el siguiente seudorrazonamiento: mientras Zapatero estaba contra las cuerdas, atrapado a contracorriente por la crisis, etc., usted, don Mariano llevaba razón en eso de la inanición; pero ahora las tornas han cambiado, el presidente ha efectuado su brillante jugada de fondo, por lo que a usted le corresponde ahora moverse.

Los enemigos que tanta maña se dan en aconsejar a Rajoy fallan por la base. ¿Seguro que Zapatero ha cambiado la estrategia? La jugada es buena, pero no es de fondo sino de birlibirloque. El sillón presidencial se tambalea, pues le ponemos el mejor contrafuerte disponible. De este modo, barrunta el mago ZP, si el sillón aguanta, gracias a la fuerza hercúlea de Rubalcaba, yo sigo sentado en él, pero si naufrago, naufragamos ambos, yo y mi alternativa. Para el PSOE, después de mí el diluvio. Admirable, fantástico, genial, estratosférico. El pronóstico menos arriesgado es que se cumpla la segunda previsión, lo cual invalida el sabihondo consejo de la izquierda a Rajoy.

Saben perfectamente que no hacer nada es la especialidad de Rajoy, pero no se han dado cuenta de que la comparte con Zapatero. Ambos comparten vacuidad, capacidad de regate y orientación a corto combinada con ausencia de proyecto. Si las gravísimas circunstancias le hubieran dejado otra opción, Zapatero habría pospuesto la reforma laboral y todas las demás. Igual que Rajoy. Si afloja un poco la presión de los acreedores y Europa, arrastrada por Norteamérica y China, acaba ampliando los márgenes de deuda y déficit, no duden que Zapatero ordenará la instantánea parálisis del resto de reformas. Lo mismo Rajoy. Zapatero está ahí por los excesos de Aznar. Rajoy anda convencido de que cualquier paso -en la única dirección que el PP es capaz de darlos- va a ser excesivo. Lo mismo Zapatero, si exceptuamos el ballet gratuito sobre los valores de izquierdas.

Hay dos modos de salir de la crisis: actuar o esperar que escampe. Lo que se ha hecho hasta ahora consiste en ponerse a cubierto del chaparrón de chuzos de punta. Zapatero y Rajoy hubieran coincidido en esperar el último minuto antes de arriesgar popularidad. Ambos coinciden y coincidirán también en esperar que escampe. Si antes, el sol para el primero; si después, gloria al segundo. Y que salga por Antequera.

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