Ir a contenido

ANÁLISIS

Fuera caretas

Xavier Bru de Sala

Al aquelarre electoral acuden todos enmascarados. El botón de José Montilla y Artur Mas escondiendo que son partidarios del cementerio nuclear en Ascó abrocha sendas gabardinas confeccionadas en la sastrería electoral. El candidato Montilla reniega de toda su obra. Mas promete el concierto, y por si fuera poco, pactado de camino hacia la soberanía. Esquerra se va da Manelic con el referendo. El PP se disfraza de Ciutadans. «Todos sueñan lo que son, aunque ninguno lo entiende», como dijo Calderón. Y quien sueña que lo entiende no quiere darlo a entender. Andan cargados de las prisiones de sus spin doctors (consejeros áulicos de mente retorcida), que señalan los caladeros electorales y, prometiéndoles ventajas, convierten a los candidatos en ejecutores de sus maliciosas intuiciones.

Intentemos dar la vuelta al escenario, a ver si pillamos algo. Imaginemos por un momento que el tripartito cuenta con posibilidades de reeditarse. No es el caso, pero supongamos que los sondeos sitúan a los tres coaligados no a mil leguas de soñar en repetir, sino a pocos escaños de revalidar, entre los tres, la mayoría absoluta. ¿Qué andarían diciendo? ¿Renegaría Montilla? Ni hablar. ¿Se centraría como hace en combatir el independentismo, que ha contribuido más que nadie a normalizar? Como mucho iría de padrazo benévolo con los descarriados, como garante de que no saldrán del redil y descubriría, zalamero, que Joan Puigcercós tiene más aptitudes que Josep Lluís Carod-Rovira para ser vicepresidente. ¿Y Puigcercós? No se sabe, porque parece soñar solo en la caída del ángel soberbio, pero seguro que, durante el trayecto, se comería el referendo. Mas mostraría su patita soberanista en vez de esconderla y Alicia Sánchez-Camacho olvidaría el bilingüismo e iría a por los socialistas con el cuento feroz de la unidad de España.

No solo es eso, pero eso es también la política. Fuera caretas, pues. Si ellos sueñan, los ciudadanos tienen derecho a andar despiertos. Pero si vamos a lo serio, a lo sustancial de este ejercicio de imaginación desen-

mascaradora, nos topamos con lo que sucedería en ERC si tuviera por tercera vez la llave en sus manos. Por si no lo adivinan, una pista: no solo Carod, también Josep Huguet, el mejor conseller de Esquerra, queda fuera de las listas. ¿Qué ocurriría entonces? Que afloraría el malestar interior de ERC, pues este partido y su entorno no aguantarían la presión de decidir entre apoyar al concertista-soberanista Mas después de hundirlo por dos veces y seguir con Montilla a pesar de que no puede prometer el menor avance en autogobierno.

La suerte que tienen todos de que los sondeos den el cambio por hecho. Así cualquiera se calza careta. Pero algún día caerán. Las elecciones de verdad decisorias, para el 2015.

0 Comentarios
cargando