21 sep 2020

Ir a contenido

LA CARRERA HACIA LAS URNAS

"Maite, esto ha sido un éxito"

El PPC exhibe el rechazo a los gitanos rumanos en Badalona ante la eurodiputada Sanchez-Schmid

TONI SUST / Barcelona

A veces, una visita de políticos y periodistas a una ciudad equivale a arrojar una cerilla encendida sobre un charco de gasolina: el fuego llama la atención y puede atraer a algún votante.

El PP catalán se fue ayer a Badalona, al barrio de la Salut, a enseñarle a la eurodiputada Marie Thérèse Sanchez-Schmid, de la UMP -el partido del presidente francés, Nicolas Sarkozy- que también aquí hay problemas con los gitanos rumanos. Nunca tantos periodistas habían acudido a la ciudad, se asombraba un informador local. El mecanismo fue sencillo. Los vecinos, a cual más duro y algunos más espontáneos que otros, se lanzaron a los micrófonos para despotricar de los gitanos rumanos. Al final, la presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez-Camacho se dirigió a la eurodiputada: «Maite, esto ha sido un éxito».

«Ellos dicen que tienen los mismos derechos que nosotros. ¡Y una mierda! Hay que echarlos a todos. Y después, con los marroquís, lo mismo», afirmó Leopoldo Gallego, en la cincuentena, que repasó lo que según él dejan tirado los gitanos rumanos en una plaza: «Mierda, compresas, cacas, vómitos». Las quejas proliferaban. Una señora: «Al niño el otro día le robaron la merienda».

Varios lugareños, y luego el PP, insistieron en que el ayuntamiento había limpiado la zona y avisado a los gitanos rumanos para que se escondieran. Pasara o no, la eurodiputada Sanchez, que dijo detectar «problemas y miedo», se dejó guiar por los vecinos: no vio asentamientos porque no los hay y no se topó con uno solo de los foráneos criticados.

Eso sí, proliferaban los testimonios. Un hombre apareció en el portal con los documentos que probaban que ocho gitanos rumanos se empadronaron tras proporcionar su dirección como percha legal. Alguien le preguntó si era casual que estuviera allí, con los documentos en la mano, al paso de la comitiva popular: «Justo iba a llevarlos a un amigo». Una gitana (que no rumana) admitió que estaba avisada del paseo: «Me lo dijo la Julia, de la asociación». Una rumana (que no gitana), Antonia Cretu («mitad alemana, por parte de padre»), testificó contra sus compatriotas: «Me han robado varias veces». Luego explicó: «Hace tiempo que estoy en contacto con Xavi».

«Xavi» es Xavier Garcia Albiol, líder del PP en Badalona, que ha explotado con éxito electoral el descontento con los inmigrantes, captando apoyo en barrios conflictivos, y que ayer sonreía abiertamente dirigiendo a la comitiva. Solo un hombre le increpó: «Para ser alcalde hay que vivir en Badalona, no en Pedralbes». Albiol creyó recibir un elogio, miró, se dio cuenta de que estaba ante un detractor y lo ignoró sin dejar de sonreír.

«Ni rumano hablan»

El eurodiputado Santiago Fisas, hombre comedido, como él subrayaba, relató que un eurocolega lo invitó a Rumanía y le dijo cosas gravísimas de los gitanos rumanos: «Ni siquiera hablan rumano».

El Ayuntamiento de Badalona criticó la visita y advirtió a Sánchez-Schmid que se había equivocado de ciudad y de interlocutor. Una manera de ver las cosas que la otra Sánchez no comparte: «Maite, esto ha sido un éxito».