Ir a contenido

Juan María Nin, director general de la caixa

Un potente antidepresivo

Joan Tapia

La mañana de ayer la marcó la intervención seria pero con sentido del humor y mucha confianza de Juan María Nin, el segundo de Isidre Fainé en la primera caja española. Nin afirmó que un gran banquero mundial le comentó no haber visto un 20% de paro en las calles españolas. Y cree que eso es malo. Inquieta sobre las estadísticas. Corolario: hay incredulidad de que la morosidad sea solo del 5,4%. «Sospechan que la escondemos bajo las alfombras pese a que tenemos el regulador más severo de Europa», dijo.

El clímax llegó cuando se le preguntó si España era un país demasiado endeudado. La respuesta convencional es que por supuesto. El director general de La Caixa admitió que un endeudamiento del 289% del PIB es alto. Pero hizo una comparación con países como el Reino Unido y Holanda, que no son los peores de la clase y que están en el 286% y el 274%. Y la deuda privada –227% del PIB– es respetable, pero la británica es del 219% y la holandesa del 209%. En la pública estamos en el 62% del PIB frente al 67% de Londres y el 65% de La Haya. El silencio invadió Sitges.

Fue a la madre del cordero, la deuda externa: España, 168%; el Reino Unido, 405%; Holanda, 297%. ¡Caray! El público se removía inquieto en sus sillas pensando en Ficht. Siguió con el endeudamiento externo privado: España, 140%; el Reino Unido, 387%; Holanda, 254%. Deuda pública externa: España, 28%, el Reino Unido, 18%... Holanda, 43%. En el auditorio no se oía ni una mosca y Nin inquirió: «Entonces, ¿por qué nos pasa lo que nos pasa? ¿Por qué los mercados nos tratan peor que al Reino Unido y a Holanda?».

El director general de La Caixa no cree que haya pérfida Albión. El problema es nuestro. España tiene poca fiabilidad porque no ha construido una buena equity history, el paper en el que los bancos de inversión resumen la historia, los activos y las posibilidades de una empresa que quieren colocar.

La ponencia fue un potente antidepresivo, el público respiró y a Nin se le agotó el tiempo. Pero ¿por qué no tenemos equity history, un relato «coherente e interesado, por supuesto», que subraye nuestro potencial? Quizá el británico se deba a que en Londres editan Financial Times y The Economist. Mientras, en Madrid triunfa Radio Intereconomía y varios diarios que se regodean profetizando cada día lo peor de lo peor. En especial si gobierna quien molesta a la derecha.

Pero Pep Oliu, anterior jefe de Nin en el Sabadell, ya había disparado al pesimismo al insinuar que lo de Grecia ha sido una vacuna providencial. Sin ella nos habríamos deslizado por la pendiente. Ahora ya sabemos «que tenemos políticas sociales insostenibles e inversiones en infraestructuras irracionales».

0 Comentarios
cargando