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¿Vota por Zapatero el FMI?

Joan Tapia

El informe del FMI afirma que hemos salido de la recesión pero que la recuperación será frágil, débil y muy incierta porque se acumulan problemas graves que exigen reformas urgentes: mercado de trabajo disfuncional, fin de la burbuja inmobiliaria, fuerte endeudamiento privado y externo, anémico crecimiento de la productividad, baja competitividad y sector bancario con focos de debilidad. No es un retrato amable para la realidad española, pero favorece a Zapatero. ¿Por qué?

En parte porque el Fondo –organismo intergubernamental– no pretende censurar a los gobiernos de los estados sino influir sobre sus políticas. Y todos ellos tienen en cuenta sus dictámenes, lo que no implica asumir siempre sus recetas o calendarios. Y es que los gobiernos deben estudiar en la academia del FMI pero el examen final no lo pasan en Washington sino ante sus electores. En este momento, el informe es positivo para Zapatero y para la política de Salgado. Primero, porque, tras señalar los fallos, certifica el fin de la recesión y constata dinamismo en la exportación. Pero la razón principal es su apoyo explícito («apoyamos completamente esta medida») al tan discutido plan de recortes presupuestarios para bajar en dos años (2010 y 2011) el déficit público del 11,4% al 6% del PIB. Mal lo tienen el PP y los partidos centristas para votar en contra del decreto si el FMI, guardián de la ortodoxia económica, lo bendice.

Hay más. El informe subraya que la consolidación fiscal es primordial y da el visto bueno a la subida del IVA de Salgado en el presupuesto del 2009 –vilipendiada por toda la oposición y sectores empresariales– al prescribir que si el déficit no se reduce al ritmo previsto (como resultado de un crecimiento inferior) habrá que ir a «un aumento adicional del relativamente bajo nivel de IVA y de los impuestos especiales».

Y también refuerza a Zapatero frente a los sindicatos. El FMI cree imprescindible una reforma del mercado laboral para flexibilizar la negociación salarial. Cree que en España el ajuste se hace a través de la reducción de plantillas frente a la de horas trabajadas o de salarios percibidos. Y apuesta por corregir la dualidad del mercado del trabajo. Zapatero ha intentando durante dos años pactar esa reforma, pero el FMI constata que el tiempo se ha acabado. Si los sindicatos no pactan, la reforma debe hacerse pese a todo. Y si Zapatero fracasa, lo mas previsible es que el paro siga subiendo y la reforma la acabe llevando a cabo alguien menos atento al diálogo social.

El informe del FMI no es amable con Zapatero porque de él se infiere que lo de la España campeona, que iba a superar a Italia y Francia en pocos años, fue solo el sueño de una noche de verano. Pero le va bien. Dice que la rectificación es la correcta y la única posible. Ante las críticas, se puede parapetar en el FMI. Y al malhumor de la izquierda y de los sindicatos les puede responder que es el único que intentará aplicar las recetas del FMI intentando mantener el diálogo social.

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