20 feb 2020

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ESCÁNDALO EN LAS FILAS CONSERVADORAS

Bárcenas niega ante el juez que sea el «Luis, el Cabrón» del 'caso Gürtel'

El senador acude al Tribunal Supremo cargado de documentación para justificar su vasto patrimonio

El tesorero del PP solo admite que su apellido aparece en las cuentas de la trama por pagos, no por cobros

GEMMA ROBLES
MADRID

El tesorero del PP, Luis Bárcenas, acudió ayer al Tribunal Supremo con un objetivo claro: convencer al juez Francisco Monterde de que le están confundiendo con otro y que él nada tiene que ver con el caso Gürtel ni con el dinero que ha venido manejando la citada red corrupta. ¿Le creyó el magistrado? Para saberlo, habrá que esperar, aunque el senador empeñó casi tres horas en defender la tesis de que, hasta ahora, la policía y los magistrados que han investigado o instruido este caso han errado al interpretar que él es quien se esconde tras las siglas «L. B.» y el alias «Luis, el Cabrón» –halladas en la contabilidad B de la citada trama– y no otro u otros que puedan responder, igualmente, a esas siglas o a tan peculiar apodo.

Según fuentes de su entorno, el tesorero sí admitió reconocerse en los apuntes contables que van acompañados del nombre «L. Bárcenas» y «Luis Bárcenas». No obstante, matizó que, en ese caso, se trataría de pagos –y no de cobros– que realizó a determinadas empresas de esta red. Esas empresas ligadas a la red corrupta a las que, supuestamente, Bárcenas hizo pagos a cambio de servicios, se dedicaban a preparar viajes. «Durante un breve periodo de tiempo, contraté los servicios de la agencia de viajes FCS y Pasadena viajes [ambas propiedad del imputado Francisco Correa] para encargarles determinados viajes personales, que satisfice siempre puntualmente con cargo a mi exclusivo bolsillo», alegó el contable de los populares en un comunicado dirigido a los medios de comunicación hace unos meses, con unos argumentos que ayer volvió a repetir ante el alto tribunal.

POCAS PREGUNTAS / Es evidente que conocía bien a Correa, el cabecilla de la trama investigada, ya que, además de contratarle esos viajes personales, Bárcenas se encargó de la gerencia del partido durante buena parte de los años en los que el citado empresario prestó servicios al PP. Sin embargo, el ahora tesorero de los conservadores niega rotundamente haber hecho gestiones para que Correa consiguiese contratos en administraciones gobernadas por los populares y, por ende, haber recibido dinero a cambio.

Las fuentes consultadas aseveraron que, en esa comparecencia de Bárcenas ante el juez y el fiscal Juan Ignacio Campos, no hubo demasiadas preguntas y sí muchas explicaciones por parte del tesorero, que llegó a la sala segunda del Supremo acompañado por su abogado, Miguel Bajo, y más de un centenar de folios con «pruebas de su inocencia», según el propio interesado.

DECLARACIONES Y COMPROBANTES / De hecho, Bárcenas ya había comunicado a varios compañeros del partido que acudiría al alto tribunal con alegaciones por escrito sobre los delitos que se le pretenden imputar, esto es, fraude fiscal y cohecho. Asimismo, ha estado recopilando, en las últimas semanas y bajo la supervisión de su abogado, declaraciones de Hacienda y de patrimonio reunido «en los últimos 20 años», además de comprobantes de los hipotéticos réditos obtenidos por una más que exitosa gestión de su cartera de valores. Y es que quien fue designado por Mariano Rajoy tesorero del PP dice tener en su poder, pese a las acusaciones que ha recibido, documentación suficiente para justificar las llamativas inversiones en inmuebles que ha venido realizando, en algún caso junto a su esposa.

Tras haber prestado declaración, Bárcenas queda en manos del juez Monterde, que ahora tendrá que decidir si presenta o no un suplicatorio al Senado para poder investigar a este aforado. Todo dependerá, como reconoce el mismo tesorero, de que su comparecencia haya servido o no para desmontar esos «indicios» que el Supremo creía tener para imputar a Bárcenas, basados principalmente en el estudio de esa contabilidad paralela detectada en las empresas de Correa y los testimonios de otros implicados en la trama, como podrían ser Felisa Jordán, exempleada de la red, y José Luis Izquierdo, contable de la misma. Según parece, Bárcenas dice no conocer a ninguno de ellos.

La decisión sobre el suplicatorio que ha de adoptar el magistrado tendrá su peso político, además de su peso judicial. «Si tras esas investigaciones la sala segunda del Tribunal Supremo decide que hay que pedir el suplicatorio, después de haberme escuchado y de haber visto la documentación que yo aporte, es porque no les he convencido. En ese caso, yo ya tengo convenido con Rajoy que dejaría transitoriamente la tesorería para dedicarme a mi defensa», declaró recientemente Bárcenas en Abc. El tesorero quiere que la incógnita se despeje cuanto antes, pues se juega su cargo y su prestigio. Hoy declarará, también voluntariamente, el diputado popular Jesús Merino.