Entrevista con el presidente de la Xunta de Galicia

Feijóo abraza el modelo lingüístico de Patxi López

Se enfrenta al reto de derogar el decreto del gallego sin atizar un grave conflicto

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RAFAEL TAPOUNET
BARCELONA

"Galicia vive un momento caliente, conflictivo en torno a la lengua". Es el diag- nóstico que hace el nuevo secretario general de Política Lingüística de la Xunta, Anxo Lorenzo. Su palabras tienen reflejo en las calles. El 17 de mayo, cerca de 20.000 personas se manifestaron en Santiago de Compostela convocadas por la Mesa por la Normalización Lingüística contra la derogación del decreto del gallego en la enseñanza anunciada por el nuevo Gobierno autonómico presidido por Alberto Núñez Feijóo.

Ese compromiso fue uno de los motores de la campaña electoral que, el 1 de marzo, llevó al triunfo al candidato del Partido Popular (PP) con el respaldo de los activistas en defensa del castellano organizados en la asociación Galicia Bilingüe, que promovió diversas movilizaciones en los días previos a los comicios para desgastar al Gobierno bipartito formado por el PSdG y los nacionalistas del BNG. Ahora, el presidente de la Xunta invoca el modelo lin-

güístico que en el País Vasco defiende el lendakari Patxi López para tratar de vertebrar un gran acuerdo con los socialistas gallegos en torno a esta cuestión.

ADIÓS A LA PRISA

"El conflicto lingüístico no existía en Galicia hasta que el bipartito puso en marcha el decreto sobre el gallego en las aulas", sostiene Núñez Feijóo en una entrevista concedida durante la visita que realizó a Barcelona la semana pasada. El citado decreto, aún en vigor, impone a las escuelas públicas y concertadas la obligación de impartir al menos el 50% de las asignaturas en el idioma propio de la comunidad. La anterior normativa, aprobada bajo la presidencia de Manuel Fraga, imponía el gallego en un tercio de las asignaturas.

Durante la campaña electoral, Núñez Feijóo prometió que deroga-

ría el decreto "en un plazo de 100 días". Una vez instalado en el Palacio de Raxoi, sede de la presidencia de la Xunta, el dirigente popular ha empezado a ver las cosas de otra manera. La urgencia ha dejado paso a la voluntad de llegar a un acuerdo amplio. Los plazos han cambiado. La anulación del decreto y la aprobación de una nueva norma "se harán en la primera parte de la legislatura", asegura ahora Núñez Feijóo. No antes del curso 2010-2011.

Y se hará tras un periodo de consultas y negociaciones en el que los padres de los alumnos tendrán un papel destacado pero en el que el presidente gallego se compromete a atender también los planteamientos de entidades e instituciones como la Real Academia Galega (RAG), que ha expresado su "preocupación" por la posibilidad de que las decisiones adoptadas por la Xunta "dejen desprotegida a la lengua gallega".

NI SÍ NI NO A NADA

Hasta la fecha, Núñez Feijóo no ha concretado cuál es el modelo lingüístico que sustitui-

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rá al actual. El consejero de Educación, Jesús Vázquez Abad, ha advertido de que "hoy en día no se puede decir sí o no a nada", incluida la posibilidad de segregar a los alumnos en función de la lengua que emplean. Una opción que tiene un coste elevado, como el propio Vázquez ha reconocido al afirmar que "cualquier cambio está ligado a las posibilidades económicas".

En este proceso, Núñez Feijóo ha adoptado como referente la acción del socialista Patxi López, que, asociado al PP vasco por un pacto de gobernabilidad, se ha comprometido a garantizar a los padres la posibilidad de optar por cualquiera de los tres modelos --en euskera, en castellano o bilingüe-- para la educación de sus hijos. "Ratificamos el discurso del lendakari en temas lingüísticos", declara el presidente de la Xunta. Y a partir de ese discurso, tratará de atraer a los socialistas gallegos a un gran acuerdo. Sin prisas.