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Artículo de Gemma Calvet: 'Un gesto, un futuro'

Los renovadores deben optar por un proyecto colectivo

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GEMMA Calvet

Josep Lluís Carod-Roviranos ha sorprendido con un gesto de renuncia que, sin duda, contiene significados de alcance político, posibles y necesarios, para Catalunya. En primer lugar, se reafirma en su opción de Gobierno tripartito en clave de continuidad, como valor en sí mismo, que no es poco. Tras los resultados electorales, tanto para la política española como para los intereses de Catalunya la continuidad del Govern d'Entesa es crucial. En segundo lugar, su decisión, seguramente meditada y valiente, ya que no está exenta de riesgo, configura un nuevo escenario para el Congreso que ha de celebrar ERC, ya que ventila de plano una rivalidad conPuigcercós,que ha abierto fugas de energía y votos en el partido. Y así se abre, también, la puerta a la tan demandada renovación.

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En política no son habituales los gestos de renuncia, aunque los auténticos liderazgos morales se adquieran con ellos.Carodnutre a ERC con su gesto, ya que permite un nuevo debate cara al futuro y ofrece su liderazgo a la militancia. Si ERC se distingue del resto de partidos en su modelo asambleario y democrático, la posibilidad de que se configure una candidatura a la presidencia de la Generalitat al margen de la lógica del aparato de partido entra dentro de lo colectivamente saludable. Hace falta una política de líderes con proyectos más que de líderes con poder, y que crean en la designación democrática. El poder se adquiere con los votos de las gentes que buscan mensajes claros, honestos y de frente.

Carod,que ha sabido conseguir votos en los últimos años, ha traducido, con su gesto, la demanda de un sector de la sociedad catalana que pide a Esquerra rigor, unidad y proyecto solvente. Es cierto que, en este partido, la lógica de escoger entre la gobernabilidad con las izquierdas o con los soberanistas de CIU abre una brecha importante difícil de cimentar. Sin embargo, este debate debería poder producirse desde un escenario de análisis y de ideas, donde no rijan esencialmente los personalismos y las intrigas. Ahora es cuando el papel del sector de los renovadores adquiere mayor responsabilidad. Será relevante que apuesten por elaborar un proyecto colectivo ético y constructivo y no caigan en la política del cargo o de la pancarta, ambas contraproducentes. El futuro colectivo se construye a base de gestos individuales.