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INVESTIGACIÓN DE LA MUERTE DE 62 MILITARES EN EL ACCIDENTE AÉREO DE TURQUÍA

Trillo achaca a los jefes militares las responsabilidades del Yak-42

El exministro de Defensa cita su libro de memorias en las respuestas a Marlaska

MARGARITA BATALLAS
MADRID

"No era mi competencia". Con este latiguillo, el exministro de Defensa Federico Trillo elude cualquier responsabilidad en el accidente que costó la vida a 62 militares al estrellarse un avión Yakolev en Trebisonda (Turquía) en mayo del 2003 en el sumario que instruye Fernando Grande-Marlaska. Y opta por atribuir la responsabilidad a los mandos militares que "asumen las competencias operativas y logísticas" de una misión que "incluye los medios de transporte".

Trillo se acogió a su derecho a contestar por escrito a un cuestionario del magistrado para evitar responder a las preguntas de los abogados de los familiares fallecidos. En su respuesta, de 23 folios, explica al juez que la decisión de participar en una misión internacional corresponde al "núcleo directivo político", pero que son las autoridades militares las que "asumen las competencias operativas y logísticas de la misión".

LAS COMPETENCIAS

Es la única aclaración que ofrece, ya que el resto de sus explicaciones se limita a quitarse la responsabilidad de encima. Para "un ministro de Defensa --dice-- resultaría tanto material como políticamente imposible supervisar los numerosísimos vuelos de las fuerzas armadas". A pesar de ello, Trillo no informa al juez de cuáles eran sus competencias en Defensa.

Admite que desconocía que Defensa operó con Iberia y Air Europa antes de contratar a la agencia Namsa para trasladar a los militares destinados en Afganistán. También afirma que no era de su "competencia" verificar el contrato con Namsa y que se enteró de ello tras el accidente. Y explica que intentó adherirse a un plan europeo de fabricación de aviones para solucionar los problemas de transporte de militares.

Asimismo, sostiene que no se le informó de "ninguna denuncia ni queja" antes del siniestro sobre las condiciones de los vuelos. Aunque confiesa que fue informado de incidencias en un Yak que voló a Kuwait los días 11 y 12 de mayo del 2003, --13 días antes del accidente de Turquía-- pero puntualiza que le hablaron de "demoras para repostar, y falta de catering". "Como puede comprobarse --apostilla-- nada relativo a la seguridad del vuelo".

También confirma que acordó la suspensión del contrato con Namsa tras el accidente "para evitar la alarma social producida durante esos días". Y que, como aparece "en la página 293" de su libro Memoria de entreguerras, puso su cargo a disposición del expresidente José María Aznar tras ser "duramente increpado" por los familiares de los fallecidos en el funeral de Estado. También ratifica, como aparece en la página 286 del libro, que se enteró del siniestro por teléfono.

LA MISIÓN

Asimismo, reitera que el expresidente del Gobierno rechazó su dimisión. "La responsabilidad del accidente no es tuya", le dijo. Y le pidió que averiguara las "verdaderas" causas del accidente y que se ocupara de las familias. "Así lo he hecho hasta la fecha", concluye.