Maragall rompe su silencio con una autocrítica sobre el Estatut

El 'expresident' declara ahora que "no valía la pena" el esfuerzo hecho para reformar el texto

Enoja al Govern al tildar de "provisional" la Carta y exhibir su pesimismo sobre los recursos en el TC

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LUIS MAURI / BARCELONA

Pasqual Maragall ha roto el silencio que mantenía desde que dejó la presidencia de la Generalitat y sus palabras han caído a plomo en el estanque catalán. El político que fue el principal impulsor de la reforma del Estatut --una obra fatigosa y muy conflictiva que acabó devorándolo entre grandes convulsiones-- afirma ahora que aquel esfuerzo "no ha valido la pena", considera que fue "un error" reformar la Carta catalana sin modificar la Constitución y tilda el Estatut de "provisional" por los recursos de inconstitucionalidad que pesan sobre él.

En la entrevista, opina que hubiera sido mejor promover antes la reforma del artículo 2 de la Constitución para que especificara que Catalunya es una nacionalidad histórica.

Las declaraciones de Maragall al periódico italianoEuropa, publicación oficial del partido Margarita, liderado por su amigo Francesco Rutelli, causaron ayer estupor general en la esfera política catalana.

¿SORPRENDENTE O NO TANTO?

Las opiniones delexpresidentson sorprendentes, en efecto. Pero lo que ya no resulta tan sorprendente es que Maragall sea sorprendente. ¿O acaso estaba escrito en algún lugar que el impredecible, osado, intuitivo, heterodoxo, arriesgado, desordenado, caprichoso, desconcertante y visionario político catalán iba a refundar su carácter a los 66 años?

Estupor y también disgusto causó ayer Maragall en el Gobierno tripartito de su sucesor y correligionario, José Montilla, que prefirió desentenderse de las palabras delexpresidenta entrar en polémica con él. Bastante tiene el Gobierno catalán con la espada de Damocles del Tribunal Constitucional pendiendo sobre el Estatut mientras trata de sacar adelante la compleja negociación sobre el despliegue estatutario con el Ejecutivo central en vísperas electorales, como para lidiar además con polémicas gratuitas como esta, lamentó una fuente gubernamental.

INSTRUCCIONES DE MONTILLA

Las reflexiones de Maragall enojaron también a ICV. Entre los aliados gubernamentales, solo ERC consideró que podía sacar algún provecho de la intervención del expresidente catalán. Montilla dio instrucciones a los suyos para que se desentendieran de la polémica y evitaran alimentarla. Elpresidentconfía en que el eco de las controvertidas palabras de su antecesor se extinguirá rápidamente si los socialistas y sus aliados se abstienen. "¿Maragall? ¿Quién es Maragall?", se interrogaban retóricamente ayer destacados socialistas que subrayaban que elexpresidentno conserva ningún poder de influencia en el PSC pese a que nominalmente es el presidente del partido.

Los mismos políticos recordaban que fue precisamente Maragall quien tiró del PSC en el proceso de reforma estatutaria y desoyó las reiteradas peticiones del aparato del partido para que levantara el pie del acelerador. "¿A qué viene esto ahora?", se preguntaban.

CONTAGIAR LA FRUSTRACIÓN

Otras fuentes socialistas consideran que Maragall intenta contagiar al Govern y al conjunto de la sociedad catalana su frustración personal por haber sido descabalgado de la presidencia de la Generalitat precisamente a causa del convulso proceso de reforma estatutaria.

Maragall, según estas fuentes, no puede tildar de provisional una ley plenamente vigente, por más recursos de inconstitucionalidad que pesen sobre ella. Y tampoco debería "inyectar dosis de pesimismo" sobre la futura resolución judicial de dichos recursos, máxime cuando eso choca frontalmente con la posición del Gobierno tripartito.

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CONSTATAR LA REALIDAD

Pero Maragall, según fuentes próximas alexpresident, considera que con sus declaraciones al periódico italiano, publicadas ayer, no hace más que constatar la realidad. El político socialista, actualmente centrado en la reflexión sobre el futuro de Europa y de la región euromediterránea, piensa hoy que a la vista de los resultados quizás sería más productivo ahorrar energías en los debates autonómicos y "sublimarlas" proyectándolas hacia la construcción europea.