La ley de la memoria histórica agudiza la soledad del PSOE

El Gobierno choca con todos sus socios al negarse a anular los juicios franquistas

El PP pide que el Congreso rechace un texto que "enfrenta a los españoles"

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LUZ SANCHIS / MADRID

Uno de los proyectos estrella del Gobierno, la ley de la memoria histórica, permitirá visualizar la soledad del PSOE en el Congreso y la división provocada entre los grupos parlamentarios. La iniciativa socialista no ha conseguido convencer ni a sus socios de izquierda, que la consideran "tibia y edulcorada", ni al PP, que pide su retirada por "inútil y peligrosa". CiU, que no ha presentado enmienda de totalidad, se ha sumado a última hora a la petición de que se revisen jurídicamente los consejos de guerra.

MIEDO AL "ESTALLIDO JURÍDICO"

El "estallido jurídico" que provocaría la anulación de las sentencias de muerte ha sido el argumento del PSOE para proponer una revisión que solo entrañe "consecuencias morales" y no jurídicas. El portavoz del grupo parlamentario socialista, Diego López-Garrido, insistió en que el objetivo es facilitar "la recuperación del honor y la dignidad moral" de las víctimas de la guerra civil y la dictadura y que la Constitución impide la anulación de juicios. Fuentes socialistas admiten que se trate de una reivindicación "justa" aunque rechazan que se pueda poner en cuestión todo el entramado de seguridad jurídica del período dictatorial de Franco.

El Gobierno baraja la posibilidad de que un reconocimiento del trato injusto dado a las víctimas y su correspondiente publicación en el Boletín Oficial del Estado pueda servir para que los afectados, a título individual, inicien los trámites para solicitar la revisión del juicio de sus familiares. Pero, hasta ahora, no ha sido posible conseguirlo ni siquiera en el supuesto de que se aporten nuevas pruebas como ocurrió en el caso de Salvador Puig Antich.

REPARACIÓN MORAL

Sin embargo, ni IU-ICV ni ERC han considerado este matiz como un gesto de acercamiento de los socialistas, sino como "una nueva forma de explicar lo mismo" y como un "enjuague", en palabras del diputado republicano Joan Tardà. Para ERC, una anulación "simbólica" no tendría mayores consecuencias, por lo que no merece una modificación de sus planteamientos. En cualquier caso, señalan que no han sido informados de ningún cambio concreto.

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El coordinador de IU, Gaspar Llamazares, utiliza términos más duros para definir la actitud del PSOE y califica el proyecto de ley de "monumento a la desmemoria y a la amnesia" del franquismo y la Transición. Precisa que la reconciliación propugnada durante el tránsito a la democracia "no significa olvido o impunidad" y que la actitud del Gobierno ha sido la de comportarse como un "mal pagador".

CiU PIDE REVISIÓN JURÍDICA Hasta ahora la actitud de CiU, no presentar enmienda de totalidad, era vista por los socios del Gobierno como un "balón de oxígeno". Aunque los nacionalistas catalanes también exigen ahora que se revisen los consejos de guerra, confían en que facilitar el recorrido parlamentario del proyecto se traduzca en mejoras. Por este motivo, CiU no respaldará las enmiendas de totalidad y los textos alternativos de ERC e IU-ICV ni apoyará al PP. Según su portavoz adjunto en el Congreso, Jordi Jané, su actitud será la de intentar mejorar un texto "que se ha quedado corto" pero "sin generar más controversia".