
Escritora
Otra internacional
Ahora que tantos añaden la nacionalidad del delincuente a la información de un delito, podría cambiarse las coordenadas de la etiqueta: del país al género
La Fiscalía eleva a 23 las agresiones sexuales en Ceuta, cinco de ellas con penetración

Inmigrantes custodiados por las fuerzas de seguridad en Ceuta. / MARCOS MORENO / EP
Después de años de travesía o en un impulso de horas, decenas de miles de personas decidieron abandonar sus vidas en Marruecos. Algunos la perdieron para siempre. El Gobierno español sumó días -¿semanas?- de retraso en tomar las riendas de la crisis migratoria de Ceuta. La oposición tardó minutos en culpar a Pedro Sánchez. El magma ultraderechista no dudó un segundo en excitar el miedo. Muy pronto, prendieron los mensajes de odio en el erial de las utopías. Y, también muy pronto, Europa lanzó un ‘sálvese quien pueda’.
Mientras, la ciudad autónoma jadea con dificultad, atrapada en una guerra política que son muchas. En sus apenas 20 kilómetros, se libran batallas electorales, se pone en juego el alma de Europa y hasta la deriva autoritaria del mundo. El territorio, convertido en un avispero de voluntades: vecinos que tratan de recuperar sus calles, migrantes que reclaman un espacio, trabajadores públicos y voluntarios que inventan acomodos y, cómo no, agitadores que buscan doblegar la humanidad convirtiendo a los foráneos en monstruos, seres depravados que nada tienen que ver con los nacionales... ¿Seguro?
Desde el inicio de la crisis migratoria, se han producido 23 agresiones sexuales registradas. ¿Cuántas más no habrán sido denunciadas? Todas las víctimas son mujeres migrantes, nueve de ellas menores. Hasta el momento, se ha logrado identificar a ocho presuntos agresores: cuatro marroquíes, tres españoles y un belga. La ‘internacional de violadores’ no sabe de banderas.
Ahora que tantos añaden la nacionalidad del delincuente a la información de un delito, podría cambiarse las coordenadas de la etiqueta: del país al género. Así, al hablar de la persona agresora, ladrona o estafadora cabría señalar si es hombre o mujer. ¿Qué ocurriría? Lo que demuestran las estadísticas. El 80% de las personas condenadas son hombres. El 20%, mujeres. ¿Convierte eso a todos los hombres en un colectivo de malhechores? Evidentemente, no. Solo señala la realidad: la maldad y la bondad tienen apellidos en todos los idiomas.
Suscríbete para seguir leyendo
- El juez Peinado se abre a retrasar la audiencia con Begoña Gómez tras reconocer que mañana se va de vacaciones
- Qué hay que hacer para sintonizar La Séptima en la televisión desde el próximo 5 de noviembre
- Última hora de la alerta por lluvias y la cancelación de clases, en directo | Previsión del Meteocat, ES-Alert y comarcas afectadas por el Inuncat
- Marc (25 años) lleva 70 días viviendo en una tienda de campaña en el bosque: 'Cuando vives en un entorno natural ni siquiera te das cuenta pero empiezas a encontrarte mucho mejor
- Juan Leo, jubilado con una pensión de 1.600 euros: 'He cotizado 45 años para recibir la jubilación y hay jóvenes que cobran más que yo
- El Rey examina con Robles y la cúpula militar la situación en Ceuta en plena polémica por la gestión del Gobierno
- Marius irá al funeral de Harald V con tobillera telemática: el tribunal prorroga el arresto domiciliario cuatro semanas más
- Audiencias TV ayer | 'Pasapalabra' arrasa con un 17,8% y 'Rueda la letra' se estrena como tercera opción, por debajo de Sonsoles y La 1