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Opinión | Música
Sergi Sol

Sergi Sol

Periodista

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Y eso que lo petan

Nadie hoy puede seguir con la cantinela maliciosa contra una expresión musical porque se expresa en catalán, como si cantar en catalán fuera algo artificioso

Oques Grasses anuncia su retirada con un gran concierto en el Estadi Olímpic

Concierto de Oques Grasses en el Parc del Forum en la fiesta 150 aniversario de Estrella Damm

Concierto de Oques Grasses en el Parc del Forum en la fiesta 150 aniversario de Estrella Damm / FERRAN SENDRA / EPC

La Fúmiga lo peta en su adiós. Tres Palau Sant Jordis consecutivos. Cuando cuatro grupos de rock cantando en catalán lograron, en 1991, llenar el Palau Sant Jordi se consideró un hito. Había dudas pero hubo apoyo y promoción en todos los frentes. En particular el institucional. Y por supuesto, entusiasmo de una juventud entregada. Entonces fue un reto. Más de 21.000 jóvenes tomaron el Sant Jordi. Era la primera generación que escuchaba rock en catalán.

Pues el caso es que, hoy, La Fúmiga se permite tres 'sold outs' consecutivos en el Sant Jordi a meses vistas. Es poner las entradas a la venta y vuelan. Sin ningún tipo de promoción institucional, por aquello que con tanta mala leche se decía antaño contra esos grupos de rock pioneros que cantaban en catalán. Había inquina en 1991 e incluso apriorismos culturales del peor talante. Pero, sobre todo, había envidia. También por parte de algunos grupos de éxito que veían con recelo ese amanecer.

Y qué cabe decir de Oques Grasses, que no llenan tres Sant Jordis. En un plis vendieron consecutivamente entradas para llenar cuatro estadios Lluís Companys, del 5 al 10 de octubre. Si les da por apurar, a buen seguro que llenan también un quinto día.

Nadie hoy puede seguir con la cantinela maliciosa contra una expresión musical porque se expresa en catalán como si cantar en catalán fuera algo artificioso. Ni cuestionar el nivel, algo igual de bajo. Lo que de hecho solo oculta una latente animadversión y unos prejuicios seculares que no solo no desaparecen, si no que parece que en ocasiones emergen con más fuerza.

Hay una pregunta que nadie en España o en el circuito musical español quiere hacerse o responder. ¿Por qué unos grupos que en Barcelona son un fenómeno de masas son prácticamente ignorados en el resto de España? Y eso, evidentemente, tiene una traslación mimética en las fórmulas musicales que se escuchan en España. ¿Saben cuántas veces se escucha una canción en catalán en esas radios que están 24 horas pinchando música? Cero patatero. Tampoco en euskera y en gallego. Claro está. Y eso que estamos en la legislatura de la España plural que, en defecto, no quieras saber tú.

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