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Opinión | El mar alrededor

Carol Álvarez

Carol Álvarez

Subdirectora de El Periódico

Cuando el cielo manda

La filosofía islandesa de 'þetta reddast' emerge como una respuesta práctica ante la creciente influencia del clima en la vida moderna, evidenciada por el eclipse.

Una coincidencia única en la historia ha hecho que el eclipse total que ha causado tanta expectación en España también haya extendido su rayo de oscuridad a la lejana Islandia, tierra de hielo y fuego y no el horno a cielo abierto en el que se ha convertido este verano la península. La respuesta de las instituciones ha sido idéntica, llamando a la prevención en las carreteras que amenazaban con colapso y al cuidado de la vista. Y siendo tan distintas las latitudes, nos ha hermanado el riesgo de unas nubes bajas que podían arruinar la visión del histórico episodio (en Islandia finalmente llovió). Nunca antes fueron tan consultados y escuchadas las predicciones de los meteorólogos, convertidos en gurús en un mundo lleno de incertidumbres. Los medios dedicamos más espacio a dar las claves de los fenómenos ambientales, desde la temperatura cada vez más extrema hasta amagos de reventones térmicos y lluvias.

El eclipse ha sido otra excepcionalidad de esas que nos llevan a reorganizar la jornada: planear el teletrabajo, adelantar la salida, calcular la hora de sumarnos a la carretera. Aunque hemos acabado mirando al cielo para ver el sol negro, cada vez son más las decisiones que dependen de una previsión meteorológica. Dónde iremos de vacaciones —¿demasiado calor?, ¿riesgo de tifones?—, qué haremos en nuestro tiempo libre, cómo sobrevive la economía que vive del turismo. Las terrazas que cierran por calor húmedo, los festivales cuya entrada nos hace temer la asfixia y los cines frescos que se abarrotan en agosto.

La coincidencia astral que nos unió a Islandia bajo un mismo cielo oscuro me hace pensar en cómo tendemos a sus hábitos de vida. Los nórdicos viven pendientes de las previsiones, entre ventiscas y nevadas que cierran carreteras y paralizan actividades durante parte del año. Han aprendido a convivir con el imprevisto. Tienen incluso una expresión, 'þetta reddast', que viene a decir: haz lo que puedas, que de algún modo todo se arreglará.

Una filosofía práctica, flexible y poco dramática para tiempos en los que el cielo manda cada vez más. Son malos tiempos para la baja tolerancia a la frustración.

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