Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | GATO ADOPTIVO

Ferran Boiza

Ferran Boiza

Director adjunto de EL PERIÓDICO

Sánchez a remolque del Rey

El Rey Felipe VI junto a Juan Jesús Vivas Lara, presidente de la Ceuta.

El Rey Felipe VI junto a Juan Jesús Vivas Lara, presidente de la Ceuta. / RAÚL TERREL / Europa Press

El jueves, en el Palacio de Marivent, se produjo una imagen poco habitual, casi inédita. El Rey Felipe VI recibió en su residencia de verano al presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, quien salió de la audiencia real anunciando el compromiso del monarca de visitar la ciudad autónoma. Un gesto de apoyo institucional de enorme carga política en un territorio sometido a una presión migratoria extraordinaria, como hemos visto estos días, y cuya relación con Marruecos obliga a medir cada palabra y cada movimiento.

De ahí nace el carácter insólito de la imagen del Rey y Vivas saludándose en la escalinata de Marivent. Cuesta encontrar en la hemeroteca el rastro de reuniones de este tipo, no solo desde que reina Felipe VI, sino también durante la etapa de su padre, Juan Carlos I.

Horas después, el Gobierno confirmó que esa visita se producirá “cuando sea oportuno”, en coordinación con el Ejecutivo. Formalmente, no hay contradicción, porque en una monarquía parlamentaria los actos del Rey están sometidos al correspondiente refrendo gubernamental, pero en política las formas también comunican. Y la impresión que queda tras la reunión del jueves es especialmente reveladora, con un Felipe VI que escucha a Ceuta, transmite cercanía y deja abierta la posibilidad de una visita que Marruecos consideraría una provocación, mientras el presidente del Gobierno, que pasó las primeras horas de la crisis en la ciudad autónoma antes de iniciar sus vacaciones, se había desdibujado en la gestión del conflicto.

No parece casualidad que, tras el impacto de la imagen de Vivas en Marivent, Sánchez presidiera una reunión de coordinación con los ministros implicados en la crisis y anunciara que se utilizarán todos los recursos del Estado para recuperar la normalidad. La reunión fue telemática, claro, porque el presidente sigue en Lanzarote, pero lo importante en este caso es que apenas consiguió disipar la sensación de que el Gobierno ha ido a remolque de la Corona.

Suscríbete para seguir leyendo