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Opinión | Festival Grec
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La pesadilla de una noche de verano

La primera ola de calor de este verano coincidió con el día del estreno del Festival Grec y convirtió el ambiente del teatro de Montjuïc en algo insoportable, denso y pastoso

"Este julio ha sido infernal. Hay que buscar soluciones para el calor en el Teatre Grec"

'L'Òpera de tres rals' de Brecht en el Teatre Grec, una producción para inaugurar y celebrar los 50 años del festival

'L'Òpera de tres rals' de Brecht en el Teatre Grec, una producción para inaugurar y celebrar los 50 años del festival / Jordi Otix / EPC

El día del estreno del Grec, las piedras del teatro de Montjuïc se volvieron brasas y el aire fue de plomo. Más allá del plomo de 'L’òpera de tres rals', el ambiente se hizo insoportable y denso, pastoso, debido a la primera ola de calor de un verano que ha sido, según la directora del festival, "infernal". Empezaron a saltar las alarmas que han seguido sonando en julio. En un espectáculo de danza, la coreógrafa Anne Teresa de Keersmaeker detuvo la función y pidió disculpas porque "estamos bailando en una pista de patinaje".

Humedad inhabitable, calor demoníaco de día, noches tórridas: el cóctel perfecto para convertir el Grec en la pesadilla de una noche de verano para todos: artistas, espectadores y repartidores de abanicos. Es cierto que en los festivales de teatro no todo es aire libre. De hecho, la mayoría de espectáculos -también en Aviñón, por ejemplo- se presentan en locales más o menos acondicionados. Sin embargo, los emblemas son exteriores y el embate de la terrible canícula hace estragos: agobia, cansa, diluye la ilusión.

En el caso de los festivales de música, aquí sí, es imprescindible el aire libre. Pero no el de plomo, sino aquella brisa suave que debería acompañar a la banda de moda o al eterno retorno de Tom Jones (¿aún está vivo, no?). La brisa ha muerto y ha llegado la noche al rojo vivo. Esto, si no estalla una tormenta inesperada que se carga el escenario. ¿Qué hacer ante la inevitable, futura entrada en el infierno? ¿Prohibir el verano sofocante? ¿Tocar y bailar de madrugada? ¿Convertir la cita vespertina en un 'after' a las ocho, con 'croissants' incluidos en lugar de gintónics?

Uno de los espectáculos más inquietantes y valorados del Grec 26 fue 'Seppuku', solo apto para fans de la inclasificable Angélica Liddell o para amantes de las emociones fuertes. Resulta que empezaba a las 4,45 horas y terminaba sobre las siete de la mañana. Quizá sería una solución. Pensemos en ello. Las tópicas inclemencias (trabajar en el exterior siempre implica consultar el mapa del tiempo) se están convirtiendo en pesadillas recurrentes que piden alternativas imaginativas.

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