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Opinión | Adaptaciones
Jordi Puntí

Jordi Puntí

Escritor. Autor de 'Confeti' y 'Todo Messi. Ejercicios de estilo'.

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Homero va a Hollywood

Fotograma de ‘La odisea’ de Christopher Nolan

Fotograma de ‘La odisea’ de Christopher Nolan / D. M.

Hacía tiempo que en el mundo del cine -el de gran pantalla, no el de plataforma digital- no se veía un fenómeno como el de La Odisea, de Christopher Nolan. Primero hubo la promoción, con la publicidad y el tráiler insistente en las redes sociales, y luego, una vez estrenada, un reguero de opiniones de todo tipo, a favor y en contra. A menudo, las más airadas y críticas han sido las de los lectores y estudiosos de los clásicos, como Mary Beard, o como Emily Wilson, reciente traductora de la Odisea en inglés. Es sin embargo una querella estéril y previsible: una película (un guion) adaptado de una ficción escrita no es más que una lectura personal, y son rarísimas las adaptaciones que mejoran una novela.

Sea como sea, me parece remarcable que Hollywood se fíe de un gran clásico de la literatura, lleno de historias fabulosas y momentos emotivos, para que el público mayoritario levante la vista del móvil y vuelva a llenar los cines. Es como si con la maestría de Nolan (y un presupuesto que podría fichar a media delantera del Real Madrid) redoblara la apuesta para volver a una época dorada.

Casualidades de la vida, esa confianza en la literatura le he reencontrado en un buen documental que he visto recientemente. Dirigido por Rob Garver, Pauline Kael: el arte de la crítica (en Filmin) repasa la vida y la carrera de esa crítica de cine implacable que definió todo un estilo desde las páginas del New Yorker. En más de una entrevista manifestó que para ella los libros y la lectura eran inseparables de la pasión por el cine, casi como vasos comunicantes. En 1962, después de ver Lawrence de Arabia, de David Lean, Kael escribió: “Es el filme más culto, inteligente, elegante y bello de todos los filmes modernos, espectaculares y caros. Ojalá no se hubiera hecho nunca: ¡quiero que me devuelvan a mi T.E. Lawrence! Estos hombres de gran talento, ¿por qué se empeñan en hacer una imitación del pasado, simplificando la historia y sirviéndose de sus ideas posfreudianas para convertir a un gran hombre y gran escritor en un narcisista sádico y con un complejo mesiánico?”.

Han pasado más de 60 años, pero seguimos allí mismo.

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