Saltar al contenido principalSaltar al pie de página
Opinión | Incivismo
Anna Grau

Anna Grau

Periodista, escritora y exdiputada en el Parlament

Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

'Pianicidio'

¿Por qué elegiría alguien hacerle daño a un piano de cola que además estaba en la vía pública, al alcance de todos?

Vandalizado el piano de cola de la plaza de Catalunya en Barcelona: sin teclas y ácido sobre el instrumento

Estreno del piano solar instalado de forma permanente en la plaza Catalunya, en Barcelona.

Estreno del piano solar instalado de forma permanente en la plaza Catalunya, en Barcelona. / ELI DON / ACN

Leí en estas mismas páginas la noticia del 'pianicidio', del atentado contra el piano de cola solar instalado de forma permanente en la plaza de Catalunya por los organizadores del Concurso Internacional de Piano Maria Canals. ¿Qué tiene en la cabeza alguien que ataca algo así? Que, no contento con ponerse a arrancarle teclas al instrumento, lo rocía con ácido líquido (como a una mujer a la que un fanático vengativo intenta desfigurar) y lo daña tan profundamente que habrá que recoser el mecanismo por dentro, casi, casi resucitarlo.

Discutí el asunto con un músico. Según él la cosa es tan simple como que hay gente capaz de todo. "Gente sin nada que ganar o que perder, o eso creen, gente que va por la calle cargando machetes y sí, jeringas con ácido". Truculenta, deprimente explicación que podría ser cierta. El caso es que a mí no me basta. ¿Por qué vandalizar precisamente un piano? No creo que eso se haga por los mismos motivos que alguien vandaliza una sinagoga, un cementerio o incluso un contenedor. Detrás de cada acto, por impulsivo que sea o parezca, hay siempre una decisión. Una elección.

¿Por qué elegiría alguien hacerle daño a un piano de cola que además estaba en la vía pública, al alcance de todos? ¿En qué ideología, credo o perversión cabe eso? ¿Qué define a un piano? El instrumento fue inventado en torno al año 1700 en Italia para superar las limitaciones del monocordio, el clavicordio y el clavecín, dotando a las teclas de un mecanismo percutor de las cuerdas que permitiera, a quien lo tocaba, tocar con matices. Ejercer más o menos presión, modular el sonido. Por eso su nombre original fue 'clavicémbalo col piano e forte' (literalmente, clavecín que abarca sonido suave y fuerte). De ahí a pianoforte, piano en nuestros días.

Estremece que alguien haya podido sentir la necesidad de destruir eso. Estremece más aún que nadie me sepa explicar por qué. ¿A qué nos enfrentamos exactamente si nos damos cualquier día de bruces con el 'pianicida'?

Suscríbete para seguir leyendo