
Periodista y escritor
Don Emilio Lledó, el profesor feliz
En 1964 llegó a Tenerife para ejercer de catedrático y enseñar Filosofía en la Universidad de La Laguna y para explicar, sobre todo, la esencia en la que se basa el entusiasmo: la alegría de aprender
"La guerra es producto de la ignorancia"

Emilio Lledó, filósofo sevillano: "Un ignorante con poder es catastrófico para la sociedad". / RTVE
La costumbre peninsular de llamar de tú a todo el mundo no llegó a Tenerife, o al menos no había llegado a la isla cuando, en 1964, vino don Emilio Lledó para enseñarnos filosofía. Llegaba para ejercer de catedrático en la Universidad de La Laguna. Nunca tuvimos un profesor mejor, ni en La Laguna hubo entonces alguien tan dedicado a lo que lo obligaba la enseñanza. Él era el alma de sus clases, y era también el que mejor cultivaba, como profesor, el alma de sus alumnos.
Don Emilio era entonces, y lo siguió siendo siempre, un andaluz cosmopolita que había nacido en Sevilla, al lado de Triana. Ya era un gran filósofo cuando vino a estar con nosotros. Un sabio que había ejercido en Alemania y luego en Valladolid. Siempre dejó huellas de su sabiduría, e hizo de la amistad un modo de ser. Nacido el 5 de noviembre de 1927, tenía 37 años cuando llegó a la isla para enseñar en su universidad.
La primera vez que lo vi fue delante del aula donde iba a dar su clase. Nos saludaba al recibirnos, y siempre lo hizo. Dondequiera que estuviera, cuando dejó Tenerife, y las veces que volvió, era nuestro maestro. Todos lo llamábamos don Emilio, hasta que pasó el tiempo y solo unos cuantos mantuvimos en Tenerife y fuera de la isla el respeto que refleja el don. Don Emilio nunca le dio importancia al estatus del “don”.
Su amigo, otro sabio del periodismo y de la literatura, Miguel Delibes, le preguntó a Lledó por qué se iba a enseñar en Tenerife. Don Emilio le dijo que aquella era la plaza a la que había opositado, aunque estuviera lejos. Y Delibes le dijo: "¿Lejos de dónde?" Don Emilio sería querido en la isla por todo el mundo, tanto por sus alumnos mayores como por los más jóvenes. Entre estos últimos estuve yo. Jamás he tenido un maestro como él.
Lledó se hizo pronto conocido por su esperanzada forma de enseñar dentro y fuera de la clase. Nos aprobaba lo que hiciéramos si aquello que le mostrábamos era señal de interés o de pasión por la ciencia o la cultura o, simplemente, reflejaba la alegría de querer saber. Desde muy pronto nos enseñó una expresión: 'enthousiasmos', que en su amado griego significa "entusiasmo". Sin él, no solo es imposible aprender sino, sobre todo, querer, amar aquello que sea ciencia y que sea verdad.
Ese 'enthousiasmos' de don Emilio llegó al corazón de todos nosotros. Llegó a la isla para explicar, sobre todo, la esencia en la que se basa el entusiasmo: la alegría de aprender. A él ese modo de ser y de estar, y de comprender, le venía de un gran maestro que tuvo cuando la República Española aún regía en este país y en sus enseñantes.
Don Emilio sintió aquel modo de aprender cuando era un niño de 9 años en la escuela de don Francisco López Sancho, que siempre ha sido para él Don Francisco… Don Francisco, un republicano en plena Guerra Civil, pedía a sus estudiantes "sugerencias de la lectura". En La Laguna, o donde enseñara, el maestro Lledó siempre se acordó de esa expresión, hasta hoy mismo. Para él esas "sugerencias" habían sido un regalo, y para nosotros lo fue también y para siempre.
Tuve dos maestros en mi vida; uno fue Don Emilio y el otro fue don Domingo Pérez Minik, autodidacta, nacido en Tenerife donde vivió siempre, y que escribió para 'Ínsula' y para periódicos argentinos en una época en la que fueron perseguidos y encarcelados muchos republicanos. La Guerra Civil duró en España más allá de la guerra, y don Domingo vivió ese mal escribiendo y enseñándonos. Don Emilio Lledó fue uno de sus grandes amigos. Para mí, estas dos personas son, junto a mi madre, la parte más inolvidable de mi vida.
Cuando don Emilio obtuvo una nueva cátedra en la Universidad Central de Barcelona, se fueron tras él algunos de los alumnos que ya habían descubierto la sabiduría del maestro en los años de La Laguna. Cuando se fue tampoco se fue del todo, porque es imposible que alguien como Lledó se olvide de los lugares y, sobre todo, que se le olvide a él en los lugares en los que enseñó.
De esa época conservo subrayados algunos párrafos escritos por Lledó sobre la vida, este país y el mundo. Los usé en un homenaje que en este curso se le rindió a don Emilio en la Universidad a Distancia. He aquí uno de los textos del maestro : “A mí me hace infeliz el dolor, la violencia. ¿Cómo ser feliz en un mundo tan violento, tan agresivo? Todos tenemos derecho a ser felices, pero hay momentos en que ese derecho se nos ensombrece: la finitud del cuerpo, el carácter partido de nuestro ser… Para ser felices necesitamos que nos escojan, que nos entiendan… El fomento del odio que alimentan ciertos medios de comunicación promueve la infelicidad y la violencia… También la ciudad es una máquina de infelicidad”.
Suscríbete para seguir leyendo
- El juez Peinado se abre a retrasar la audiencia con Begoña Gómez tras reconocer que mañana se va de vacaciones
- Última hora de la alerta por lluvias y la cancelación de clases, en directo | Previsión del Meteocat, ES-Alert y comarcas afectadas por el Inuncat
- Qué hay que hacer para sintonizar La Séptima en la televisión desde el próximo 5 de noviembre
- Marc (25 años) lleva 70 días viviendo en una tienda de campaña en el bosque: 'Cuando vives en un entorno natural ni siquiera te das cuenta pero empiezas a encontrarte mucho mejor
- Juan Leo, jubilado con una pensión de 1.600 euros: 'He cotizado 45 años para recibir la jubilación y hay jóvenes que cobran más que yo
- El Rey examina con Robles y la cúpula militar la situación en Ceuta en plena polémica por la gestión del Gobierno
- Marius irá al funeral de Harald V con tobillera telemática: el tribunal prorroga el arresto domiciliario cuatro semanas más
- Audiencias TV ayer | 'Pasapalabra' arrasa con un 17,8% y 'Rueda la letra' se estrena como tercera opción, por debajo de Sonsoles y La 1