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Opinión | Análisis
Agustín Sánchez-Arcilla

Agustín Sánchez-Arcilla

Catedrático del departamento de Ingenieria Hidráulica, Marítima y Ambiental en la Universitat Politècnica de Catalunya

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La conectividad río-costa

Cualquier solución duradera para mantener y restaurar nuestras playas necesita incrementar las aportaciones sólidas, bien sean de fuentes marinas o terrestres

Catalunya abrirá compuertas en los embalses del Ter y el Llobregat para recuperar las playas

Sedimentos en la desembocadura del Ter, tras el temporal Gloria.

Sedimentos en la desembocadura del Ter, tras el temporal Gloria. / El Periódico

La mayor parte del sedimento que existe en nuestras playas proviene de las aportaciones terrestres, especialmente de las que llegan a la costa mediante el transporte sólido de ríos y rieras. Estos aportes se han visto mermados durante las últimas décadas por la construcción de presas, la regulación del caudal de los ríos y la rigidización del territorio por factores como, por ejemplo, una urbanización e impermeabilización crecientes. El resultado ha sido un déficit creciente de la arena necesaria para la sostenibilidad de las playas, que además se han visto perjudicadas por la existencia de barreras litorales como puertos o espigones que favorecen las pérdidas de arena hacia mar abierto y la subida acelerada del nivel medio del mar por el calentamiento global.

Por estos motivos, cualquier solución duradera para mantener y restaurar nuestras playas necesita incrementar las aportaciones sólidas, bien sean de fuentes marinas o terrestres. Una de las mejores opciones, puesto que también beneficia el estado de nuestros ríos y el mantenimiento de sus embalses, es el aumento de los caudales sólidos fluviales, lo cual solo puede asegurarse mediante riadas controladas pues en la costa mediterránea no solemos disponer del suficiente volumen de agua dulce para mantener unos caudales suficientes para asegurar un transporte sólido suficiente.

Estas riadas controladas ya se han probado en el curso bajo del río Ebro dentro del proyecto de la Unión Europea Rest-Coast, donde se ha monitorizado el caudal líquido, el caudal sólido y la evolución batimétrica de los embalses durante estas riadas controladas. El mismo planteamiento podría realizarse para otras cuencas fluviales, especialmente en los ríos cortos de nuestra costa catalana, donde la conectividad rio-costa sería más fácil y económica. Un ejemplo puede ser el rio Gaià, donde el transporte sólido beneficiaría las playas receptoras, en este caso Altafulla y Tamarit.

Una gestión más integrada de los sistemas rio-costa, integrando las descargas fluviales líquidas y sólidas en una gestión sostenible de la costa, permitiría un aumento del sedimento que entra en la dinámica litoral, ayudando a restaurar la calidad ambiental de ríos, embalses y costa receptora. Este nuevo concepto del paisaje costero, analizado en el proyecto Coast-Scapes de la Unión Europea, exige aprovechar al máximo este sedimento extra que puede llegar a nuestras costas, utilizando soluciones más duraderas que las alimentaciones artificiales convencionales, ya realizadas en años pasados. En esta línea y para la costa del Delta del Ebro se han probado soluciones naturales como dunas embrionarias y la recirculación natural de la arena. Todo ello como bloques para construir soluciones basadas en la naturaleza que maximicen la calidad y cantidad del sedimento de nuestras playas, que cada vez se está convirtiendo en un bien más escaso.

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