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La UE no es de usar y tirar

Última hora de Ceuta y Melilla, en directo 

Familiares esperan este domingo la vuelta de sus hijos de Ceuta en Castillejos (Marruecos). EFE/Mohamed Siali

Familiares esperan este domingo la vuelta de sus hijos de Ceuta en Castillejos (Marruecos). EFE/Mohamed Siali / Mohamed Siali / EFE

Como no podía ser de otra manera, la crisis de Ceuta ha escalado a la Unión Europea y los ministros de Interior se reunirán este martes para analizar la situación tras la oleada de 50.000 personas que penetraron en el enclave español del norte de África y que se ha saldado con al menos 70 muertos además de dejar en la ciudad a entre 2.000 y 5.000 personas necesitadas de ayuda humanitaria. Alentados por el Gobierno de Marruecos y por una confusa sentencia del Tribunal Supremo, esos miles de asaltantes querían entrar en la UE, no lo olvidemos, no solo en Ceuta ni en España. Por lo tanto, es lógico que las instituciones europeas reaccionen, pidan explicaciones al Gobierno español y valoren si deben tomar medidas excepcionales ante un tipo de práctica migratoria cuyas causas y consecuencias no aplican solo a España sino a los 27 miembros.

El episodio llega en un momento en que la UE ha virado en su política migratoria a raíz de la reciente aprobación de un nuevo reglamento que ha endurecido las condiciones para la llegada de inmigrantes y ha tratado de mantener los principios fundacionales de la unión en materia de asilo pese a los abusos que denuncian reiteradamente los partidos de la derecha más extrema. Esta nueva mayoría en el seno de las instituciones comunitarias ha sobrevolado la crisis de Ceuta. La primera ministra italiana, Georgia Meloni, anunció el mismo jueves que iba a cerrar unilateralmente el espacio Schengen para impedir que los jóvenes marroquíes que pudieron saltar la frontera de Ceuta acabaran en territorio italiano. Rápidamente Meloni se dio cuenta de que esa medida se saltaba el derecho comunitario y rectificó. Anunció que los controles fronterizos se limitarían a los ciudadanos procedentes de España sin pasaporte comunitario y presentó una carta junto a Dinamarca y otros 20 países proponiendo una modificación de las normas de la UE para que se pueda suspender temporalmente el espacio Shengen en casos como el de Ceuta. La propuesta se debatirá el martes en la reunión solicitada por Grande Marlaska.

España llega a esa cumbre en minoría y debilitada. En minoría por el signo político que tienen la mayoría de los gobiernos de los 27 y debilitada porque la crisis de Ceuta ha puesto bajo sospecha su capacidad para controlar la única frontera directa que tiene la UE con un país africano. Ambas cosas se suman al malestar previo de los socios europeos con la forma como España ha gestionado la última regularización de inmigrantes sin tener en cuenta que quien obtiene papeles en España los obtiene en la UE, que es lo que muchos buscan. Sánchez y Meloni, Meloni y Sánchez deberían entender que su pertenencia a la UE no es de usar y tirar. Si cuando 50.000 personas tratan de entrar en Ceuta, se pide la ayuda de la UE, también hay que dirigirse a la UE antes de regularizar a medio millón de personas. Si se quiere replantear la movilidad de personas en el seno de la UE no se puede hacer saltándose las normas de la propia UE. Este espacio de bienestar al que tantos miles de personas quieren acceder se basa en reglas que no se pueden saltar a conveniencia, incluso cuando ideológicamente cueste defender lo acordado por una mayoría que no es la propia.