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Opinión | En clave europea

Eliseo Oliveras

Eliseo Oliveras

Analista sobre la UE y la OTAN

Silencio ante la glorificación de fascistas

Bruselas no denuncia la glorificación de figuras fascistas y colaboracionistas nazis en Ucrania, Bélgica, Croacia y los países bálticos, ignorando su papel en el exterminio de minorías

El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, junto a un militar ucraniano.

El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, junto a un militar ucraniano. / Europa Press/Contacto/Ukraine Presidency/Ukrainian

Primero fue la banalización y la normalización de la ultraderecha en la Unión Europea (UE). Ahora, la UE parece dispuesta a cruzar otra línea roja con su silencio ante la glorificación de fascistas y el blanqueo de colaboradores del régimen nazi bajo la excusa de que eran nacionalistas, silenciando su responsabilidad en las brutales operaciones de represión, limpieza étnica y exterminio de judíos y de otras minorías en Europa.

La UE calla ante la decisión del presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, de glorificar al antiguo Ejército Insurgente Ucraniano (UPA), responsable de la matanza de 100.000 civiles polacos en Volinia y Galitzia en 1942-1944, al otorgar el 26 de mayo a una unidad del ejército el título de "Héroes de la UPA". Esto ha generado un choque diplomático con Polonia, que se agravará ante las elecciones polacas de 2027 y dañará el proceso de adhesión de Ucrania la UE.

La UE también se ha abstenido de criticar a Zelenski por repatriar e inhumar con honores de Estado el 25 de mayo al colaborador nazi y líder de una de las dos facciones de la Organización de Nacionalistas Ucranianos (OUN), Andri Melnik, pese a que su organización participó activamente como policías en la represión nazi y en el exterminio de más de 1,2 millones de judíos, según los historiadores Dieter Pohl y Timothy Snyder.

La glorificación oficial de fascistas en Ucrania comenzó con el presidente Víktor Yúshchenko, líder de la Revolución Naranja de 2004, después de perder la primera vuelta de las elecciones presidenciales de 2010 (5,5% de los votos). Pese haber sido desautorizado políticamente, Yúshchenko confirió el 22 de enero de 2010 el mayor honor estatal de Héroe de Ucrania al fascista Stepan Bandera (1909-1959), colaborador nazi y líder de la otra facción de la OUN.

El historiador estadounidense Snyder, autor de Sobre la Tiranía, criticó con dureza esa glorificación en un tribuna en The New York Review of Books en 2010, recordando que Bandera había organizado el asesinato del ministro polaco Bronislaw Pieracki en 1934 y que su organización era fascista, antisemita y promovía la limpieza étnica y un estado totalitario, y que a través de la milicia de la UPA masacró a decenas de miles de polacos, mayoritariamente mujeres y niños, y también a decenas de miles de ucranianos que no compartían su ideología, así como judíos que habían escapado de los guetos.

La glorificación de Bandera en 2010 causó malestar y fue revocada por el nuevo presidente Víktor Yanukóvich. Pero remergió tras la revuelta de Maidan en 2014, promovida por los nacionalistas y la ultraderecha. Bandera cuenta ahora con multitud de monumentos y nombres de calle en las regiones occidentales de Ucrania y es homenajeado regularmente.

También en la UE

El blanqueo de fascistas no se limita a Ucrania. En Bélgica, el Parlamento flamenco en 2021 incluyó a dos ultras colaboradores de la ocupación nazi, August Borms y Staf De Clercq, en su homenaje a las 14 personalidades que han contribuido "a la emancipación del pueblo y la lengua" de Flandes. Borms fue condenado a muerte por traición y ejecutado en 1946 y De Clercq falleció de cáncer en 1942 después de haber promovido la creación de la Legión Flamenca Waffen SS y de que bajo su liderazgo la Unión Nacional Flamenca (VNV) colaborara en la represión y la persecución de judíos.

En Croacia, existe un proceso de blanqueo y rehabilitación de la milicia fascista Ustacha, colaboradora nazi y responsable de la muerte de más de 300.000 serbios, 30.000 judíos y 26.000 gitanos, según los académicos Howard Ball y Sabrina P. Ramet. La integración de símbolos de la Ustacha en emblemas de asociaciones está tolerado, al igual que el saludo fascista "¡Por la Patria. Listos!", pese a las teóricas prohibiciones legales. El día oficial de Memoria de las víctimas croatas en la lucha por la libertad (15 mayo) y las peregrinaciones anuales de políticos y ministros a Bleiburg (Austria) no deja de ser un homenaje encubierto a los miles de ustachas y colaboradores nazis capturados y muertos por el Ejército Popular Yugoslavo tras el fin de la guerra en esa fecha.

Los países bálticos también blanquean el papel de su población y de las fuerzas colaboradoras de los nazis en el exterminio de más de 240.000 judíos y se glorifica a la Legión Letona Waffen SS. Los intentos de rehabilitación van desde el dictador rumano Ion Antonescu hasta el aviador letón Herberts Cukurs, subcomandante del comando Arajs de exterminio judío, eliminado por el Mossad en Uruguay en 1965.

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