Opinión | El mar alrededor

Subdirectora de El Periódico
Del aire acondicionado al fuego
El país ya suma 130.000 hectáreas quemadas en lo que va de año, un patrón que se consolida ante la inacción climática

Equipos de aire acondicionado en una vivienda particular. / Agencias
Las altas temperaturas que encadenamos en España ya no son una anomalía. El desastre natural que sacude Madrid y Ávila —con decenas de miles de evacuados y más de 6.000 hectáreas arrasadas— deja de ser una excepción para convertirse en síntoma. España ya suma este año 130.000 hectáreas quemadas. No es una cifra: es un patrón.
De los incendios se aprende, dicen. Aprendemos a confinarnos, a mirar con naturalidad el móvil cuando salta una ES-Alert, a seguir instrucciones de Protección Civil como quien asumió en su día el toque de queda o la mascarilla. Hemos incorporado la emergencia a la rutina con una rapidez inquietante, solo que el coronavirus pasó, y el calentamiento global solo va a seguir.
Ayer era el viento lo que amenazaba con convertir el incendio en un megaincendio de tres cabezas. Hoy son los reventones térmicos, ayer desconocidos y ahora casi familiares, los que conviven con granizadas exprés, tormentas eléctricas y lenguas de polvo sahariano.
En paralelo, Barcelona se prepara para simular dentro de un año un episodio de calor extremo y avanza en medidas como subvencionar en un plan de cuatro años la instalación de aire acondicionado en unos 20.000 hogares que ahora no tienen ese confort climático. Sobre el papel, suena a política útil, aunque en la práctica nos hace mirar a un parque inmobiliario rígido y un mercado del alquiler donde quien tiene el peso de la responsabilidad y las decisiones no es el inquilino, el que sufre el calor.
Porque esa es otra lección incómoda: la ventilación cruzada ya no basta. Cuando el aire es fuego, los expertos recomiendan cerrar, bajar persianas, aislarse del exterior. Exactamente lo contrario de lo que durante años entendimos como sentido común climático.
La pregunta, entonces, ya no es si estamos preparados para lo que viene, sino si asumimos de una vez que lo que viene ya está aquí. Y que adaptarse no puede ser solo resistir mejor el calor, sino repensar cómo vivimos, quién paga esa adaptación y a quién deja fuera.
Suscríbete para seguir leyendo
- Rodri, electricista: 'La gente se gasta 4.000 euros en un sofá, pero le cuesta hacerlo en una instalación eléctrica porque no se ve
- Terremoto hoy en Granada: última hora en directo
- Crece el temor en el PSOE a una posible imputación del partido por el caso Leire tras el verano
- Bernat sobrevive en el bosque rompiendo todas las reglas: 'No creo que en el colegio haya aprendido casi nada de lo que es primordial para esta vida. Incluso he tenido que desaprender muchas cosas
- La promesa', avance semanal: Ángela le hace una difícil petición a Máximo y Curro recibe una carta de la Casa Real
- Feijóo vela armas en su verano más corto para su última oportunidad de llegar a la Moncloa
- Sorteo Extra Verano de la ONCE 2026, última hora en directo: número premiado y resultados
- La UDEF detecta que el testaferro de Zapatero realizó 'una operación de cobro de divisas transfronteriza' por un importe de 181.037 euros