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Opinión | Obituario
Jordi Puntí

Jordi Puntí

Escritor. Autor de 'Confeti' y 'Todo Messi. Ejercicios de estilo'.

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Qué bueno eres, Albert

La obra de Romero es en gran parte la destilación de unas inquietudes y una sabiduría a la contra de las modas, formadas en una actitud crítica con el sistema y de disidencia radical

Albert Romero

Albert Romero / Archivo familiar

Visito muy poco mi cuenta de Facebook, quizás una vez al mes, y el otro día, cuando entré, en el perfil de Albert Romero, se leía: “Me he muerto ayer 19 de julio, un poco antes de medianoche y mientras dormía. ‘Le temps passe’. Os deseo una vida larga, con amigos y salud”. Debajo, una foto en blanco y negro de Albert tomada en París en 1980, con un gato en brazos. Si solo fuera por el texto, hubiera pensado que era una broma suya, herencia juguetona de su etapa situacionista, pero por los comentarios de los amigos entendí que iba en serio. Albert Romero tenía 76 años y, si usted no es de Reus o no conoce un poco la escena cultural gráfica del último medio siglo en Barcelona, es posible que no sepa quién era. Lo que es seguro es que en algún momento se habrá fijado en sus creaciones como diseñador gráfico, realizadas siempre junto a su hermano Jordi. Son muchos años de hacer carteles, logotipos e ilustraciones de aquellos que ves sin mirar (y te complacen sin estridencias), pero si tiene en casa algún libro antiguo de Quaderns Crema, o las colecciones de poesía de Edicions 62 y Empúries, o las carátulas de los discos de los Pets, entre muchas otras publicaciones, tendrá en sus manos una muestra del elegante talento de los hermanos Romero.

Hace unos años atrás le traté un poco y me atrevo a decir que la obra de Albert es en gran parte la destilación de unas inquietudes y una sabiduría a la contra de las modas, formadas en una actitud crítica con el sistema y de disidencia radical. Visitarlo en su casa-estudio de la calle Berlín quería decir iniciar una conversación de mil ramales, donde tan pronto te deslumbraba con sus conocimientos sobre el jazz o la música de Malí, como abría carpetas y te enseñaba fotos y textos de su paso por el Mayo del 68, o te ilustraba sobre el diseño gráfico de Italia.

Ya jubilado, Albert Romero regresó a Reus y Facebook se convirtió en uno de los lugares donde compartía sus recuerdos y agudeza analítica, siempre con un humor ingenioso. En junio, cuando murió el pianista Abdullah Ibrahim, colgó uno de sus temas con la frase: “No paran de morirse”. Premonitoriamente, él ha sido el siguiente.

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