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Opinión | Ágora
Vicente García-Hinojal

Vicente García-Hinojal

Vicente García-Hinojal es decano de los Registradores de Cataluña

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Tecnología registral al servicio de los damnificados por los incendios

Catalunya es propensa a las emergencias, desde incendios y lluvias torrenciales hasta temporales y otros episodios extremos, que se ven agudizados como consecuencia del cambio climático

Los vecinos de Les Gavarres, después del incendio: "Da miedo volver, pero aquí tengo mi vida"

El antes y el después del incendio de Les Gavarres.

El antes y el después del incendio de Les Gavarres. / DAVID APARICIO

Con el recuerdo aún vívido de otros veranos marcados por el fuego, Catalunya ha vuelto a mirar con angustia hacia sus montes. En las últimas semanas las llamas han azotado con dureza el entorno natural de Les Gavarres. Más de 2.000 hectáreas de monte y suelo agrícola han sido calcinadas, alcanzando, incluso, edificaciones, lo que ha obligado a activar el sistema de alerta ES-Alert en siete municipios del Baix Empordà, con cerca de 12.000 residentes afectados. Un escenario que, afortunadamente, no desembocó en tragedia humana alguna.

Los incendios de esta magnitud son, en gran medida, imposibles de anticipar en toda su dimensión. Pero cuando el fuego se apaga y la emergencia queda atrás, se abre siempre una nueva etapa: la del aprendizaje para prepararse ante la próxima emergencia. En este escenario instituciones y responsables públicos deben preguntarse qué mecanismos y herramientas pueden mejorar la prevención, agilizar la respuesta y facilitar la recuperación de las zonas afectadas. Y es en ese ejercicio de reflexión donde la tecnología se ha ganado, con hechos, un papel protagonista.

Entre esas herramientas de utilidad figura el Portal Registral de Emergencias (PRE), desarrollado por el Colegio de Registradores de la Propiedad, Mercantiles y Bienes Muebles de España para monitorizar en tiempo real parcelas y edificios afectados por incendios y otras catástrofes.

Para ello, la herramienta realiza un cruce entre la información que consta en los registros y los datos del sistema satelital Copernicus de la Unión Europea –antes conocido como Vigilancia Mundial del Medio Ambiente y la Seguridad (GMES)–. Esta combinación permite delimitar el perímetro de la emergencia y vincularlo con fincas, parcelas e inmuebles concretos, generando una primera fotografía del impacto producido sobre el territorio afectado.

El PRE también está ideado para ayudar a los ciudadanos ante situaciones de estas características, especialmente cuando no tienen acceso a la documentación sobre su finca, parcela o vivienda por la rápida evacuación de la zona. Los ciudadanos pueden acceder de forma libre y gratuita desde cualquier dispositivo –ya sea un móvil, tablet u ordenador– sin necesidad de registro.

Una vez dentro del geoportal, se puede localizar en el mapa la finca, la parcela o la vivienda y comprobar su estado antes y después de la catástrofe, pudiendo solicitar desde el mismo lugar la documentación necesaria –como una nota simple o una certificación registral– para acreditar los daños causados por la catástrofe ante las administraciones y las compañías aseguradoras.

El PRE nació a raíz de la catástrofe natural provocada por el volcán de La Palma en 2021. Ante aquella situación, el Colegio de Registradores de España impulsó su desarrollo para apoyar la labor que estaba realizando el Gobierno de Canarias y ayudar a las poblaciones afectadas en un momento de extraordinaria complejidad.

La información que ofrece la herramienta adquiere, además, especial relevancia en la difícil tarea de evaluación y reconstrucción del conjunto de las zonas afectadas, ofreciendo a las administraciones una visión de conjunto del impacto real de la catástrofe sobre el territorio.

El propio Portal Registral de Emergencias ha identificado hasta el momento 151 fincas y 49 edificaciones afectadas por los incendios en Les Gavarres, una radiografía que vuelve a confirmar la utilidad del PRE para Catalunya, como ya lo hizo en las graves inundaciones de 2024, cuando la dana asoló parte de la Comunidad Valenciana y afectó también a diferentes zonas de nuestra tierra.

Y no es la primera vez que nuestra tierra sufre un episodio de esta magnitud. Basta recordar el incendio del Anoia y la Conca de Barberà en 2021, que arrasó alrededor de 1.700 hectáreas y obligó a desalojar a centenares de vecinos, para entender que Catalunya es propensa a este tipo de emergencias, desde incendios y lluvias torrenciales hasta temporales y otros episodios extremos, que se ven agudizados como consecuencia del cambio climático.

Ante este tipo de situaciones, la función pública de los registradores adquiere una relevancia especial. Cuando una emergencia altera la realidad de un municipio, nos ponemos en marcha para aportar información fiable a las administraciones públicas y ofrecer seguridad y protección a los derechos de quienes han visto cómo una emergencia o una catástrofe irrumpía en sus hogares y sus recuerdos.

Los registradores, desde nuestra posición, trataremos de seguir poniendo nuestro granito de arena para dibujar un pequeño horizonte de certeza en torno a las personas afectadas. Aunque no podamos evitar todos los incendios ni impedir que determinados fenómenos golpeen con dureza nuestro territorio, prepararnos con mecanismos de vanguardia será, de aquí en adelante, una de las mejores formas de paliar sus consecuencias.