Saltar al contenido principalSaltar al pie de página
Opinión | Editorial
Editorial

Editorial

Los editoriales están elaborados por el equipo de Opinión de El Periódico y la dirección editorial

Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Seguridad veraniega

Ante riesgos específicos en un marco temporal acotado la prevención policial debe ir acompañada de mayor prudencia individual

Control de taxis-pirata de los Mossos en el aeropuerto de Barcelona

Control de taxis-pirata de los Mossos en el aeropuerto de Barcelona / Marc Asensio Clupes

El verano plantea en Catalunya unas condiciones de seguridad específicas que requieren una respuesta igualmente específica. El incremento de visitantes, la mayor movilidad y la concentración de personas en espacios públicos multiplican las oportunidades para determinados delitos, especialmente hurtos y robos al descuido. No se trata de considerar el periodo estival como excepcionalmente inseguro, sino de tomar conciencia de que existen factores de riesgo específicos que exigen más prevención policial y también más prudencia ciudadana.

Estos riesgos han cambiado en los últimos años al mismo tiempo que lo han hecho los hábitos turísticos y la propia actividad delictiva. El turismo ya no se concentra exclusivamente en Barcelona y el litoral. Su expansión hacia destinos de interior y montaña obliga a extender los dispositivos de seguridad por el conjunto del territorio. A ello se añade el aumento de la movilidad por carretera, particularmente en la AP-7, que ha ampliado el espacio de actuación de grupos especializados en hurtos en áreas de servicio, gasolineras y zonas de descanso. La mayor movilidad y especialización de algunos delincuentes exige, por tanto, respuestas igualmente adaptadas.

Los Mossos d’Esquadra se ha adaptado a estos cambios. La incorporación de 1.300 agentes en prácticas reforzará una plantilla de cerca de 21.000 efectivos, junto con una dotación de 800.000 euros para financiar horas extraordinarias. El dispositivo incluye agentes de paisano, unidades de orden público, drones y transmisión de imágenes en directo desde cámaras personales, además de la intensificación de los dispositivos Kanpai contra la multirreincidencia y Daga contra la presencia de armas, así como del refuerzo de la investigación sobre las redes que abastecen la venta ilegal de productos falsificados. La coordinación con policías locales y seguridad privada completa una estrategia dirigida a reforzar la vigilancia en estaciones, infraestructuras de transporte, festivales, fiestas mayores y zonas de ocio. En las carreteras continuará el plan Kanpai Pista, cuyos resultados apuntan a la eficacia de una mayor presión policial. Los delitos en las vías rápidas han descendido un 50,5% respecto al mismo periodo del año anterior y los hurtos han pasado de 700 a 231. Una evolución a la que parecen haber contribuido el refuerzo del patrullaje, la investigación de grupos organizados, la inmovilización de vehículos utilizados para delinquir y la aplicación de medidas judiciales.

En este caso la evolución es positiva, pero los riesgos persisten. Ciertos delitos encuentran un terreno especialmente favorable en lugares concurridos, donde es más fácil aprovechar los descuidos. Por ello el refuerzo policial es una condición necesaria pero no suficiente para contenerlos. Durante las vacaciones tiende a disminuir la percepción individual del riesgo, precisamente cuando aumentan determinadas oportunidades delictivas. Extremar las precauciones en espacios concurridos, transportes, carreteras, gasolineras y áreas de descanso no significa que Catalunya sea un territorio más inseguro, sino que ante algunos riesgos específicos y previsibles en un marco temporal acotado la prevención policial debe ir acompañada de una mayor prudencia individual.