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Opinión | Trump
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La mentira permanente

¿Había que abrir esta guerra con China basado en unos documentos que no muestran el menor síntoma de evidencia?

China califica de inventadas e injuriosas las acusaciones de Trump de injerencia en las elecciones de 2020

Trump pone en duda la integridad del sistema electoral y denuncia interferencias de China

Lucía Feijoo Viera

Si Joe Biden ganó las elecciones de 2020 a Donald Trump porque el sistema electoral de la primera potencia mundial falló, la responsabilidad exclusiva sería del propio Donald Trump, que entonces gobernaba el país y fue incapaz de asegurar que los mecanismos electorales funcionaran. Y estamos hablando del país tecnológicamente más desarrollado, el que más gasta en inteligencia y espionaje. Dice Trump que le tenían miedo porque es muy inteligente, pero entonces cuando él, cuatro años después, gana a la candidata demócrata Kamala Harris, es que el sistema, entonces supervisado por el Gobierno Biden ya funcionaba bien, o es que los chinos han descubierto que no es tan inteligente y han dejado de tenerle miedo. ¿Había que abrir esta guerra con China basado en unos documentos que no muestran el menor síntoma de evidencia?

La carrera hacia el abismo es vertiginosa, lo malo es que el camino de mentiras que transita está chamuscando la democracia en su país y el poder y la empatía de EEUU con el resto del mundo, mientras la clase media americana apenas puede llegar a fin de mes por una inflación consecuencia de una guerra absurda. La popularidad de Trump, según encuestas políticas, sin influencia china, le dan el peor resultado de cualquier presidente en la historia americana justo cuando se han de convocar elecciones de medio mandato. Aunque no esté en juego su reelección como presidente, si lo está la de los representantes al Congreso y la sombra de Trump anuncia un fracaso estrepitoso en el bando republicano. Perdiendo la mayoría en el Congreso y con un Capitolio hostil pueden pasar dos cosas: la primera es que no podrá legislar alegremente, entrar en guerra a su antojo o amenazar con aranceles; la segunda, aún más importante, es que puede formarse una mayoría para procesarle y ahí empezaría su fin. Sin margen de maniobra para mejorar el país de aquí a noviembre, no es difícil entender que lo que de verdad persigue es anular la verdad de los votos, para perpetuar la mentira que ha instalado desde que llegó al poder. Todo un aviso.

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