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Opinión | Desarrollo
Oriol Amat

Oriol Amat

Economista. UPF Barcelona School of Management

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¿Por qué unas economías prosperan más que otras?

El gran reto de Catalunya no es sustituir a unos sectores por otros. Es crear las condiciones para que las empresas, sea cual sea el sector donde operen, sean más competitivas, más innovadoras y más capaces de generar valor

Los sectores con salarios por debajo de 27.500 euros “subvencionan” el modelo económico catalán, según un informe

El nivel de productividad y eficiencia medio de la empresa en España baja 5,05 puntos respecto a 2023

El nivel de productividad y eficiencia medio de la empresa en España baja 5,05 puntos respecto a 2023 / Shutterstock

¿Por qué unas economías prosperan más que otras? Esta es una de las grandes preguntas de la economía y no tiene una respuesta única. El Informe Fénix tiene el mérito de haber situado este debate en el centro de la agenda. Solo por eso ya merece un reconocimiento. Catalunya necesita aumentar la productividad y generar más valor añadido. En definitiva, crear más riqueza con los recursos de que dispone. Ahora bien, las causas que explican la prosperidad son más diversas de lo que se desprende del informe y, en consecuencia, las políticas para impulsarla también tendrían que ser más amplias.

El progreso económico no depende solo del número de puestos de trabajo ni del peso de cada sector. Depende, sobre todo, de la capacidad de crear valor. Y esta capacidad es el resultado de la combinación de muchos factores que se refuerzan mutuamente.

El Informe Fénix hace hincapié en la inmigración y en la especialización en sectores de baja productividad. Son factores relevantes, pero no explican toda la realidad. La literatura económica muestra que las diferencias de productividad entre empresas de un mismo sector a menudo son superiores a las diferencias entre sectores. Hay empresas industriales, hoteleras, comerciales o agroalimentarias que compiten por el precio, mientras que otras compiten por el conocimiento, la innovación, la calidad y el servicio. La diferencia no es tanto el sector como la calidad de las empresas que operan.

Las economías más prósperas comparten algunas características comunes. Disponen de capital humano muy formado, apuestan por la innovación, la investigación, la digitalización y las nuevas tecnologías. Cuentan con empresas que tienen dimensión suficiente para invertir, exportar y atraer talento. Y tienen directivos capaces de liderar el cambio. La investigación internacional hace años que identifica la calidad del 'management' como uno de los principales factores que explican las diferencias de productividad entre empresas.

Pero la competitividad no depende solo de las empresas. También necesita un sector público de calidad. Una regulación inteligente, una administración eficiente, menos burocracia, seguridad jurídica y estabilidad normativa favorecen la inversión y el crecimiento. Igualmente importantes son unas buenas infraestructuras, tanto físicas como digitales, y una financiación pública suficiente que permita invertir en educación, investigación, innovación y servicios públicos. En este sentido, el déficit fiscal que sufre Catalunya limita la capacidad de afrontar algunas de estas inversiones estratégicas.

Otro elemento fundamental es la colaboración público-privada. Las economías más avanzadas son las que consiguen sumar esfuerzos. La innovación raramente es fruto del trabajo aislado; acostumbra a nacer de los ecosistemas de cooperación.

Finalmente, también cuentan los valores. La cultura del esfuerzo, el compromiso, la responsabilidad, la confianza, el emprendimiento o la reducción del absentismo laboral influyen directamente sobre la competitividad. Son factores imprescindibles para entender por qué unas sociedades generan más prosperidad que otras.

Cuando todos estos elementos funcionan, las empresas crean más valor. Y cuando las empresas crean más valor, toda la sociedad sale beneficiada: mejoran los salarios, aumentan los recursos públicos sin necesidad de incrementar la presión fiscal, se incentiva la inversión y las empresas disponen de más capacidad para continuar innovando y creciendo

Por eso, el gran reto de Catalunya no es simplemente sustituir a unos sectores por otros. Es crear las condiciones para que las empresas, sea cual sea el sector donde operen, sean más competitivas, más innovadoras y más capaces de generar valor. El Informe Fénix nos recuerda oportunamente que la productividad es uno de los grandes retos del país. Pero las economías modernas son sistemas complejos y la prosperidad no tiene una única causa ni una única receta. Exige una mirada más amplia que integre a empresas, instituciones y sociedad.

Las economías no prosperan porque cambian de sectores. Prosperan cuando crean las condiciones para que el talento, la innovación, las instituciones y las empresas generen cada vez más valor, más oportunidades y más bienestar para el conjunto de la sociedad.

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