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Opinión | Independentismo
Álex Sàlmon

Álex Sàlmon

Periodista. Director del suplemento 'Abril' de Prensa Ibérica. Miembro del Comité Editorial de EL PERIÓDICO

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Perjuicios y beneficios del retorno de Puigdemont

Lo cierto es que lo normal es que vuelva. Si lo vemos fríamente no creo que le haga gracia a Sílvia Orriols, el partido que está disparado en las encuestas

La justicia europea examina la amnistía de Puigdemont, a la espera del TC para regresar a España

El líder de Junts, Carles Puigdemont. | DAVID BORRAT / EFE

El líder de Junts, Carles Puigdemont. | DAVID BORRAT / EFE

Ahora la pregunta que deberían hacerse todos los catalanes, entre los que me incluyo, es saber si una vuelta de Puigdemont sería positiva o negativa. Así de claro. Para qué escribirlo de otra forma. Ya conocemos las diferencias descriptivas sobre el personaje. Para algunos catalanes es un fugado de la justicia y para otros un exiliado político. Si analizamos ya de entrada esta diferencia de enfoque, comprenderemos que no hay respuesta compartida o posibilidad de entendimiento. Pero el tiempo hace su trabajo y lo vital un día, deja de serlo el siguiente. Nuestras propias vidas están repletas de esos momentos. Así, con el tiempo por montera, podemos replantear la cuestión: ¿quién puede beneficiarse de su vuelta?

El mundo independentista está convencido de que el primero al que no le interesa la vuelta de Puigdemont es al PSOE. Es una idea muy de redes sociales, cuando se avanza la conclusión antes que la propia idea. Por ejemplo, se anuncia un vídeo que se ha hecho viral, cuando solo lo han visto cuatro. Así, la idea de su viralidad es seductora para que muchos caigan en la trampa. Pues lo mismo. Nada parece concluyente. Es el mismísimo president Illa quien está animando a las diversas instituciones judiciales a que pueda volver lo antes posible. Algo no cuadra.

También es cierto que el retorno del personaje será conducido con la imaginativa maquinaria independentista, que no creo se haya oxidado. Espectáculo de emotiva narración. En este caso solo hay un reparo que lo diferencia de los años 'procesistas': TV3 no estará tan a merced a las indicaciones de Òmnium, ni de la ANC. No tanto porque el gobierno sea socialista, sino porque el alma de la Corporació en estos momentos está en la inspiración de ERC, a los que les ha ido muy bien tener al líder mesiánico alejado de las aguas del Ter. De esta forma, si durante los próximos seis meses existe esa vuelta esperada, habrá un seguimiento informativo, no podría ser de otra forma, pero no una transmisión en directo de un hecho histórico, que en aquellos días era lo habitual.

Es cierto que tienen que pasar muchas cosas. Primero, que el Tribunal de Justicia de la UE dé el visto bueno al dictamen que elaboró el abogado general sobre dos temas: la malversación y el terrorismo de los CDR. Sobre este segundo, llamo al estrado al tiempo, señoría. En otras palabras, pasados tantos años, a saber a qué se dedican ahora esos integrantes de los Comités de Defensa de la República. Tendrán hijos o hijas, y ellos sí precisan de su dedicación.

La malversación es la otra cuestión. Es posible que el TJUE pueda aceptar una amnistía, pero el Tribunal de Cuentas y el Supremo también podría seguir la tesis de no aceptarla, un detalle muy importante para los que consideran que Puigdemont se fugó. Así de claro lo ven, aunque la buena gente de la ANC siga pensando que fueron sus cuotas las que dieron alas presupuestarias a todo lo que ocurrió aquellos días.

Lo cierto es que lo normal es que vuelva. Si lo vemos fríamente no creo que le haga gracia a Sílvia Orriols, el partido que está disparado en las encuestas. El juego está entre ‘indepes’.

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