
Escritor y periodista.
¿En qué fue cooperador necesario David Sánchez con la prevaricación?
La sentencia considera prescrito el primer nombramiento y condena a David Sánchez cuando se cambia el nombre del departamento, gracias a una nueva calificación introducida por la acusación popular ejercida por el Partido Popular en sus conclusiones, cuando ya veía que su presa salía ilesa
David Sánchez, hermano del presidente del Gobierno, condenado a 9 años de inhabilitación por prevaricación

David Sánchez Pérez Castejón en su declaración como investigado ante la Audiencia Provincial de Badajoz. / EUROPA PRESS / Europa Press
Para entender el desenlace en la Audiencia de Badajoz, hay que retrotraerse a las sesiones del juicio oral celebradas los días 1 y 4 de junio. El día 1, el tribunal aceptó la solicitud de la defensa: el delito leve derivado de la aceptación de su nombramiento en la Diputación de Badajoz, el 10 de julio de 2017, había prescrito.
El Partido Popular y las demás acusaciones pusieron el grito en el cielo, pero, como dice la sentencia, «las partes acusadoras se aquietaron con tal pronunciamiento». Más bien ocurrió lo contrario: el PP le dio la vuelta a la situación y sacó el as de la prevaricación, considerando a Sánchez un «extraneus».
¿Qué significa esto? Lo explica la propia sentencia: «Los 'extraneus', es decir, quienes no reuniesen las cualidades especiales de autor [funcionario público] que exige el legislador, serían, en su caso, partícipes a título de inducción, cooperación necesaria o complicidad, y podrá aplicárseles el artículo 65.3 del Código Penal».
La sensación era que, si existía alguna posibilidad de condena a la vista del material probatorio examinado en el plenario, esta pasaba por la prevaricación en su modalidad de cooperación necesaria.
El delito de tráfico de influencias, en cambio, no contó con pruebas suficientes. Por tanto, no iba a prosperar.
Fue entonces, en la sesión de conclusiones definitivas del día 4, cuando el PP afinó su estrategia al solicitar que el delito de nombramiento ilegal, declarado prescrito, fuera sustituido por el de prevaricación, cuya pena ascendía a seis años frente a los tres de la calificación inicial.
El PP entendió que debía ofrecer al tribunal una base para condenar. Porque, como deja entrever la sentencia, ganas de condenar, como las meigas, haberlas, haylas.
La resolución recuerda que la pena prevista para el delito de nombramiento ilegal (artículo 405 del Código Penal) era una pena leve. Por ello, concluye que «ha de ser considerado prescrito» el delito relativo al primer nombramiento por el que Sánchez asumió el puesto de coordinador de Actividades de los Conservatorios de Música.
Sin embargo, cuando posteriormente se cambia la denominación del puesto por la de jefe de la Oficina de Artes Escénicas, los magistrados condenan sobre la base de la nueva calificación jurídica planteada por el PP, al amparo del artículo 404 del Código Penal, relativo a la prevaricación.
Según esta tesis, David Sánchez habría cometido el delito al presentarse al concurso, constituyendo esa conducta su cooperación necesaria. Sobran citas de sentencias, pero falta, por así decirlo, la autoría.
El tribunal realiza un amplio compendio de jurisprudencia, en ocasiones reiterativo, habla de «enchufismo» —expresión que también aparece en la sentencia del caso Ábalos al referirse a Jessica Rodríguez— y, sobre la creación del cargo, afirma: «No sabemos, en suma, quién o quiénes ejercieron presión o ascendencia sobre los responsables de realizar la tarea de torcimiento del Derecho, ni en qué concretos actos se materializó el influjo».
Las ganas de condenar aparecen casi explicitadas, aunque el tribunal no llega tan lejos como para apreciar un delito de tráfico de influencias.
«Podríamos mantener, como contrahipótesis, que las conductas prevaricadoras obedecieron al interés de favorecer a las personas que se beneficiaron de ellas por su proximidad familiar (don David Sánchez) al que sería reelegido secretario general del partido y, con el tiempo, presidente del Gobierno de la Nación…, respondiendo a un deseo de congraciarse con aquel».
Es decir, la sentencia no se priva de formular esa hipótesis. Finalmente, sin embargo, aplica el principio 'in dubio pro reo' respecto del delito de tráfico de influencias. La realidad es que admite que, tanto en la instrucción como en el juicio, no hubo pruebas suficientes para acreditarlo.
Suscríbete para seguir leyendo
- La fiscal general crea una red nacional de fiscales especialistas en jurado popular tras confirmarse que se celebrará el de Begoña Gómez
- Ordenan la retirada de seis modelos de gafas para el eclipse por 'irregularidades' en los filtros y 'riesgo de lesiones oculares
- Andrea Herranz (26 años), maestra española en Finlandia: 'Puedes ser profesora sin oposiciones y con contrato indefinido desde el primer día
- Jueces y fiscales discrepan sobre la red de fiscales para el jurado: de la especialización necesaria a las 'dudas razonables' por el caso Begoña
- Colombia estremecida por un terremoto de magnitud 7,4 que obliga al Gobierno a declarar la situación de 'desastre nacional
- Boris y Rosa, más de 16 años sin pagar facturas: 'Siempre hay que depender de algo, pero hay que ser un poquito más libre
- Federico (93 años) vive oculto y sin luz en el bosque desde hace casi un siglo: 'La vida es muy corta, estamos aquí cuatro días, hay que portarse bien y lo que venga
- Daniel Sancho ataca con dureza a su madre Silvia Bronchalo: 'Jamás la maltrató