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Opinión | Legislación
José María Raya

José María Raya

Catedrático del Tecnocampus-UPF.

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Simplificar trámites urbanísticos: la 'Iniesta' de las políticas de vivienda

Esta norma pasará desapercibida: no es una ayuda económica, ni una regulación de alquileres, ni se le prohíbe comprar a un 'especulador', y sin embargo, es mucho más útil que cualquiera de las otras

El Govern quiere reducir de un año a un mes las licencias urbanísticas para impulsar vivienda e industria

Viviendas en construcción en Barcelona

Viviendas en construcción en Barcelona / Manu Mitru

Con los años he conocido a varios promotores y constructores, mayoritariamente pequeños. Sus quejas van sobre lo difícil que es emprender un proyecto urbanístico, y que una vez emprendido, este proyecto avance, no se paralice. La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) hace unas semanas desgranó la odisea de construir. El sistema urbanístico actual—las normas que deciden qué se puede construir, dónde y cuándo— está generando rigideces relevantes en las tres fases del proceso (definir el suelo que es urbanizable, consolidarlo y construirlo), agravadas por un entorno normativo complejo y fragmentado en el que participan administraciones estatales, autonómicas y locales, además de una larga lista de normas sectoriales (medio ambiente, costas, carreteras, patrimonio, aguas...). Entre 10 y 15 años tardamos en todo el proceso. La CNMC subraya que la intervención pública sobre el suelo responde a menudo a objetivos legítimos —ordenar el territorio, proteger el medio ambiente, garantizar infraestructuras— pero que, diseñada sin atender a los principios de buena regulación, acaba generando escasez, encareciendo la vivienda o incluso incentivando que se retenga suelo en lugar de desarrollarlo. Y necesitamos construir.

Por eso, que la Generalitat de Catalunya haya impulsado un anteproyecto de ley de simplificación de trámites urbanísticos y ambientales es una gran noticia. Entre las medidas más destacadas: crear un procedimiento exprés voluntario para las licencias de obras, reduciendo el tiempo de espera de entre 9 y 12 meses a solo un mes, una vía que será preferente para el 'Pla 50.000' de vivienda protegida. Asimismo, la nueva norma prevé acortar la tramitación de los planeamientos urbanísticos derivados de 24 meses a una horquilla de entre 6 y 8 meses —reforzando el silencio administrativo positivo-, mientras que las autorizaciones ambientales rebajarán su trámite inicial de idoneidad de 24 meses a un mes, al suprimirse pasos redundantes. Finalmente, el documento contempla una tramitación preferente y en paralelo para proyectos empresariales estratégicos y de interés general, e incluye la creación de un observatorio de licencias web para monitorizar trimestralmente la eficiencia y los tiempos de gestión de cada municipio.

Buenas noticias. Todavía quedará reducir los tiempos en la primera fase, aquella en la que se genera suelo urbanizable, pero con esta ley se reducen los tiempos de las otras dos. La CNMC algo más contenta, los pequeños promotores también, y todo un paso más cerca de reducir la escasez. Esta norma pasará desapercibida: no es una ayuda económica, ni una regulación de alquileres, ni se le prohíbe comprar a un 'especulador', y sin embargo, es mucho más útil que cualquiera de las otras. ¿Se acuerdan de aquella rueda de prensa donde Guardiola definió a Iniesta como ese futbolista que no lleva pendiente, no se pinta el pelo y juega 20 minutos sin protestar? Ese fue el autor del gol de la única estrella que hay en la camiseta de la selección española (de momento). Esta ley es nuestro 'Iniesta', entre tanto ruido vacío y torpe.

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