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Opinión | Economía climática

Oriol Amat

Oriol Amat

Economista. UPF Barcelona School of Management

El calor también crea oportunidades

La adaptación al cambio climático ya no es solo una necesidad: también impulsa la innovación, la competitividad y nuevos mercados

Ambiente de calor, durante una jornada marcada por las altas temperaturas.

Ambiente de calor, durante una jornada marcada por las altas temperaturas. / MANU MITRU / EPC

El calor extremo mata y reduce la productividad. Pero también impulsa la innovación y crea oportunidades. El reto es minimizar los riesgos y convertir un problema creciente en una palanca de transformación. De este fenómeno pueden extraerse tres mensajes. El primero es que el calor extremo ya es un riesgo económico. Reduce la concentración, aumenta la fatiga, los accidentes laborales y deteriora la productividad. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), si no se intensifican las medidas de adaptación, en 2030 el estrés térmico podría provocar la pérdida del 2,2 % de las horas trabajadas en el mundo y un coste de 2,4 billones de dólares, cerca del 2 % del PIB mundial. Por tanto, no es solo un problema meteorológico o de salud laboral, sino también económico.

El segundo mensaje es recordar que el riesgo existe, y la prevención también. Adaptar los horarios, reorganizar los turnos, mejorar la ventilación, garantizar la hidratación o incorporar sensores protege a las personas y también a la competitividad. No es solo una obligación legal y ética, sino una inversión que reduce los accidentes, el absentismo y las pérdidas de productividad. Como ocurre muy a menudo, las empresas que se anticipan a los grandes cambios suelen liderarlos.

El tercer mensaje es que el calor también crea oportunidades. Crece la demanda de climatización eficiente, materiales aislantes, sensores, edificios inteligentes, servicios de salud laboral y actividades vinculadas a la prevención de incendios y la gestión forestal. Como ejemplo, según Reuters, las ventas de aparatos de aire acondicionado han aumentado un 108 % en lo que llevamos de 2026. La adaptación climática será, cada vez más, un nuevo mercado también para las empresas que ofrezcan productos y servicios para hacer frente al calor.

En definitiva, el calor es un riesgo que hay que gestionar, pero también una oportunidad para crear valor. Al fin y al cabo, las economías no prosperan porque no tengan problemas, sino porque saben convertir los retos en oportunidades.

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