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Opinión | Autopista
Sergi Sol

Sergi Sol

Periodista

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A pagar, zoquetes

El problema mayúsculo de la AP-7 es que seguimos con los mismos carriles -por ejemplo, en el Penedès- cuando hoy somos más de ocho millones de catalanes

Illa cuestiona ahora que haya sido positiva la gratuidad de los peajes de la AP-7: "Quizá nos equivocamos"

Cortada la AP-7 en La Pobla de Montornès por un camión volcado en la calzada

Cortada la AP-7 en La Pobla de Montornès por un camión volcado en la calzada

Ahora va y resulta que el problema de la AP-7 es la gratuidad. Cómo si eso fuera a reducir el número de coches que hay en Catalunya. Cómo si eso lograra mejora alguna para el conjunto de la red viaria del país. Es como declarar que en una región determinada se ataja el problema de las listas de espera de la sanidad -o las colas del CAP- cobrando una tasa a la entrada. Pues claro que se van a reducir listas y colas. Solo que los afectados que no quieran o no puedan pagar se van a ir a la región sanitaria colindante para ser atendidos, desplazando el problema.

Los ciudadanos que viven a lo largo de la AP-7 se han pasado décadas pagando por usarla. A menudo por pura necesidad. Para ir a trabajar. En un país de bajos salarios como este, el montante mensual que representa añadir el peaje a un salario medio no es poca cosa. Por otra parte, la AP-7 se colapsa precisamente en horas punta y en momentos determinados como los fines de semana, en verano, cuando la marabunta que sale de la región metropolitana se desplaza a la playa o a un lugar de veraneo. Por el contrario, circular por la AP-7 cuando cae el sol y casi hasta que vuelve a salir es un placer a no ser qué que hayan decidido hacer obras y restringir el paso.

El problema mayúsculo de la AP-7 es que seguimos con los mismos carriles -por ejemplo, en el Penedès- cuando hoy somos más de ocho millones de catalanes. A años luz de cuando se construyó con la carga de los peajes. Hay también quien se queja de su estado. Siempre mejorable. Pues igual es que no circula por la A-2, una carretera con socavones como cráteres. El verdadero problema es que la red viaria, en su conjunto, es un drama, que no se soluciona pagando y expulsando a las rentas más humildes de las mejores carreteras. Y, claro, luego está lo del ferrocarril, un sistema de transporte que expulsa a sus usuarios a la carretera.

Es lamentable la ligereza con que se reivindica el retorno del peaje en la AP-7 y se proclama el ‘error’ de eliminarlo. Lo que, por cierto, era una reivindicación justa por, entre otras cuestiones, el agravio que se producía con tantísimas otras vías de la Península.

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