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Opinión
Albert Sáez

Albert Sáez

Presidente del Comité Editorial de EL PERIÓDICO

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El futuro de Carles Puigdemont y Junts pende de la resolución del TJUE sobre la ley de amnistía

ARTÍCULO DEL PRESIDENTE DEL COMITÉ EDITORIAL

ARTÍCULO DEL PRESIDENTE DEL COMITÉ EDITORIAL / Albert Sáez Casas

Este jueves, Carles Puigdemont tendrá un juicio casi definitivo sobre si le valió la pena investir a Pedro Sánchez en el 2023. El TJUE debe determinar sobre si la ley de amnistía contradice el derecho comunitario o perjudica a la UE en tanto que deja sin efecto la condena por malversación a los dirigentes del proceso independentista. Si el tribunal europeo tumba esa ley, es de imaginar que el Tribunal Constitucional hará lo propio, sino no tiene sentido que haya esperado a ese pronunciamiento para resolver los recursos pendientes. Para Puigdemont sería una muy mala noticia en lo estrictamente personal, porque lo condena a no volver a Catalunya si no quiere pasar por el calabozo del Tribunal Supremo. En lo político, tanto él como sus incondicionales quedarían en una posición subsidiaria dentro de Junts, especialmente tras la victoria de Jordi Martí en las primarias del partido en Barcelona y tras las malas perspectivas que les dan las encuestas.

No sé por qué les hace tanta gracia Aliança

Cuando observo ciertas reacciones ante el auge de Aliança Catalana en las encuestas supuestamente en detrimento de Junts no dejo de recordar aquella frase de Pilar Manjón en la comisión de investigación del 11-M: ¿De qué se ríen? Porque el auge de la extrema derecha nunca se debe tomar a broma. Y a los demócratas liberales, que Aliança sustituya a Junts no puede parecernos nunca buena noticia. Algunos se alegran porque consideran que Orriols es Convergència sin la careta de Pujol, un mero nacionalismo étnico y religioso que roza el fanatismo. Y creen que el tiempo les ha dado la razón. Otros se alegran porque esperan así consolidar su liderazgo entre el independentismo democrático. Y los más atrevidos, ven una oportunidad de repetir el esquema de Pedro Sánchez en España: o socialismo o extrema derecha. Hay que mirar los números con detalle antes de dar ciertas interpretaciones a encuestas como la del CEO de esta semana, Junts es el partido que acumula más indecisos entre sus votantes de las últimas elecciones. Eso no corrige la tendencia que detectan las encuestas de que una parte significativa de sus votantes, hoy por hoy, optan por Aliança Catalana pero podría indicar que lo hacen más por incomparecencia de Junts en muchos debates que por atracción irresistible a las propuestas de la extrema derecha presuntamente independentista. Pero debería ser el punto de partida de la reflexión de Puigdemont el jueves.

¿Cómo hay que entender la victoria de Jordi Martí?

El otro punto de partida debería ser la victoria de Jordi Martí en las primarias de su partido en Barcelona. Algunos han querido ver en ese episodio un pulso de la Convergència más tradicional a Puigdemont. Más bien ha sido otra cosa: la incomparecencia de los incondicionales del expresident o al menos de alguno de ellos bendecido desde Waterloo. Porque eso fue lo que ocurrió. El ungido por Puigdemont no se vio con fuerzas de ganar unas primarias y los que lo intentaron no lograron el aval del líder. No hay pues, dentro de Junts, una revuelta contra Puigdemont como algunos han querido ver. Sino una progresiva ausencia del líder en todo aquello no directamente relacionado con la amnistía y las relaciones con Sánchez. Esta estrategia monotemática hace que Junts no hable en público de otra cosa. Y desconecte de esos electores que se dejan seducir por la contundencia de Orriols en el día a día. Y porque no da la palabra a sus dirigentes que dominan ciertos temas, como es el caso de Martí en Barcelona. No hay revuelta contra Puigdemont en Junts, ni mucho menos. El partido cerrará filas detrás suyo. Eso no quiere decir que el propio Puigdemont no deba decidir de qué manera y en qué medida quiere y puede liderar Junts si la amnistía no es efectiva. Primero por su propia situación personal. Y segundo por cómo condiciona la acción política de la formación. Martí ha ganado no por hacerle un pulso a Puigdemont sino porque el propio president no se ha metido en la batalla y los militantes, sin ignorarlo, no quieren supeditar el proyecto en Barcelona a esa dinámica.

Junts es necesario

El potaje madrileño acostumbra a considerar que solo Junts tiene la capacidad política de representar a Catalunya y no es cierto. Pero tan cierto como eso es que hay un segmento social catalán que no se identificará nunca ni con el PSC ni con Esquerra ni con el PP ni con Vox. Ahora puede estar suficientemente enfadado para decir en una encuesta que votará a Aliança. Pero lo llegará a hacer en función de lo que decida Puigdemont a partir del jueves. Porque Junts, o algo parecido a Junts, se necesita en Catalunya.

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