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Opinión | CORTO Y AL PIE
Gemma Martínez

Gemma Martínez

Directora de EL PERIÓDICO

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La apuesta de Flix por la IA: inversiones millonarias y esperanza de reindustrialización

Terrenos de Ercros, en Flix, donde se instalará un centro de datos de IA.

Terrenos de Ercros, en Flix, donde se instalará un centro de datos de IA. / Arnau Martínez / Ariadna Escoda / ACN1 / ACN

La Inteligencia Artificial suele representarse como un universo de algoritmos, chips y aplicaciones capaces de transformar nuestra manera de trabajar y de vivir. Pero la revolución tecnológica más relevante del momento también necesita algo mucho más tangible, como suelo industrial, electricidad, capacidad de refrigeración e infraestructuras. En este contexto debe entenderse la inversión de más de 1.000 millones de euros en la construcción de un centro de IA en los antiguos terrenos de Ercros en Flix, anunciada ayer.

La iniciativa de la empresa Submer Group, que prevé crear 150 empleos directos, es una buena noticia porque abre una nueva oportunidad de reindustrialización para un enclave que durante años ha estado marcado por la industria química. Además, permite al territorio anticiparse al desafío que planteará el progresivo cierre de las centrales nucleares, si no se altera el calendario previsto.

Ahora bien, conviene no confundir una gran inversión con una transformación garantizada. Habrá que ver si el centro de datos, más allá del empleo anunciado, es capaz de atraer un ecosistema económico a su alrededor, con proveedores, empresas auxiliares, servicios y talento cualificado que consoliden una actividad sostenida en el tiempo. Sin ese efecto tractor, el riesgo es que el proyecto quede como un punto aislado, intensivo en capital, pero limitado en su impacto territorial. 

También será determinante comprobar si el proyecto cuenta con las condiciones necesarias para prosperar: suficiente capacidad energética, agilidad administrativa y una planificación territorial coherente que acompañe una inversión de esta dimensión. 

Durante demasiados años la Ribera d’Ebre ha simbolizado las dificultades de una parte de la industria catalana. Que ahora pueda representar justo lo contrario dependerá de que la inversión de Flix tenga continuidad.

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