Saltar al contenido principalSaltar al pie de página
Opinión | Patrimonio
José María Raya

José María Raya

Catedrático del Tecnocampus-UPF.

Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

En la guerra contra la escasez toda trinchera es oro

En los inmuebles olvidados por el Estado, al ser públicos, todo puede ser destinado a vivienda social

Inmuebles propiedad de la Administración en el Patio de Banderas de Sevilla que están en desuso, según la información facilitada por el Ministerio de Hacienda.

Inmuebles propiedad de la Administración en el Patio de Banderas de Sevilla que están en desuso, según la información facilitada por el Ministerio de Hacienda. / MARINA CASANOVA

La palabra que define la situación del mercado de la vivienda en España es...escasez. Siete letras, pero muy difíciles de abordar. Hace unos días el Banco de España puso cifras: hacen falta 750.000 viviendas. Y esa falta de vivienda está asociada positivamente con el crecimiento de los precios de la vivienda. Los precios crecen más donde hay más escasez. Es una guerra que empieza con muchas batallas perdidas. Las batallas que perdemos cada año cuando solo hacemos unas 100.000 viviendas para los 250.000 hogares nuevos que se crean. Llevamos casi una década así, produciendo la mitad o menos de lo que necesitamos. Las batallas que perdemos cuando tratamos de buscar excusas para no construir, anclándonos en unas cifras de viviendas vacías que son muchas menos de lo que dice la estadística oficial (no porque no sea buena, sino porque se hizo en 2020) y está mal localizada.

Las batallas que perdemos cada vez que se intenta comenzar un proyecto urbanístico. Porque hay problemas en cada fase del proceso: tanto para obtener suelo urbanizable, como para consolidarlo, como para construirlo. Hemos construido una telaraña administrativa que hace muy difícil que salga un proyecto urbanístico. Muchos informes y trabas. Muchos momentos en los que se puede paralizar. Muchos informes duplicados o innecesarios. Muchos silencios administrativos. Un proceso lento y agónico. De entre 10 y 15 años. Ya ven, arrancando ahora y multiplicando por cuatro la producción tardaríamos cinco años en resolver el déficit. Y no parece que esté sucediendo ni lo uno ni lo otro.

Por eso ahora mismo el valor de un espacio habitable, convertible en vivienda, es oro puro. El patrimonio olvidado por el Estado incluye viejos juzgados, solares, oficinas, parcelas, plazas de garaje, viviendas, locales y hasta murallas y castillos. Se trata de 828 bienes inmuebles, 63 inmuebles en Catalunya, más de la mitad (38) en Tarragona, a los que no se da ningún uso conocido. Le siguen Barcelona (23) y Girona (2), no teniendo ninguno Lleida. Entre las propiedades en desuso hay plazas de garaje, solares, oficinas y también viviendas.

Además, al ser inmueble público, todo puede ser destinado a vivienda social, donde más viviendas hacen falta. Aquellas que cubran las necesidades de los más vulnerables, aquellos a los que hemos dejado de lado con una política ineficaz de muchos años que la única solución que ha encontrado es trasladar el problema al propietario privado. Solo un 3% de las viviendas en alquiler en España son viviendas sociales (el parque de vivienda social no llega al 1,5% del total de viviendas). Estamos a un tercio de los estándares europeos y todavía más lejos de aquellos países a los que les admiramos su parque de vivienda social (Austria o Países Bajos, por ejemplo). Sí, acorde con los números que doy, este patrimonio olvidado del Estado es minúsculo. Son pocas, pero en la guerra contra la escasez, en la batalla de la accesibilidad, toda trinchera es oro.

Suscríbete para seguir leyendo