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Opinión | Relaciones exteriores
Ernesto Ekaizer

Ernesto Ekaizer

Escritor y periodista.

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Trump contra España

El último informe correspondiente a 2025 del Departamento de Estado que dirige Marco Rubio permite entender por qué las amenazas de Trump no impiden que Estados Unidos sea el primer inversor extranjero en España

Sánchez minimiza las amenazas de Trump contra España en la OTAN: "He hablado con él de fútbol. No hay ninguna tirantez"

Pedro Sánchez, afirma haber mantenido en Ankara una conversación "sin tirantez" con Donald Trump

Pedro Sánchez, afirma haber mantenido en Ankara una conversación "sin tirantez" con Donald Trump / EUROPAPRESS

Estamos el 3 de marzo de 2026 en la Casa Blanca. Trump acaba de desencadenar, junto con Binyamín Netanyahu, la guerra de Irán con el asesinato del líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, y ofrece una rueda de prensa junto al canciller alemán Friedrich Merz.

"España se ha portado fatal. He dado instrucciones al secretario del Tesoro, Scott Bessent, para cortar toda relación con España”. Es la protesta por el rechazo del Gobierno español a autorizar el uso de las bases militares de Rota y Morón para misiones de ataque a Irán, operaciones que, según el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, son ilegales.

“Vamos a cortar todo el comercio con España. No queremos tener nada que ver con España. Tengo derecho a impedir cualquier negocio relacionado con España. Imponer embargos, hacer lo que quiera al respecto... y es posible que hagamos eso con España", insiste el presidente ante un impasible Merz quien, más tarde, habría intentado explicar al presidente español que su silencio era deliberado (“para no inflamar más a la fiera”). La intención no pudo concretarse porque el canciller alemán llamaba a un número de teléfono que Sánchez había cambiado.

El hecho es que Trump acaba de repetir en Ankara casi las mismas amenazas en términos idénticos.

También advirtió que podía poner tarifas aduaneras a productos españoles, como ya había impuesto en su primer mandato sobre las aceitunas negras, algo que sí afectó a los productores españoles aunque la Organización Mundial del Comercio (OMC) fallase contra la administración Trump.

Según cifras del Congreso de EEUU, el volumen de comercio bilateral ascendió en 2025 a 75.000 millones de dólares (65.600 millones de euros), y Estados Unidos obtuvo un superávit de 3.000 millones de dólares (2.625 millones de euros).

España tiene una posición más cómoda ante EEUU que el resto de los países de la UE porque los intercambios comerciales entre ambos países representan el 4,4 % del Producto Interior Bruto español, frente a un 10% en la Eurozona.

EEUU sigue siendo el primer inversor extranjero en España. Y un reciente informe del Departamento de Estado permite entender la valoración de la economía española nada menos que por la secretaría de Estado de Marco Rubio.

“La excelente infraestructura de talla mundial de España, su mano de obra altamente cualificada en sectores clave, su amplio mercado interno y sus costes energéticos relativamente más bajos la convierten en un destino atractivo para la inversión extranjera”, explica el extenso informe sobre clima de inversiones en España (Spain 2025 Investment Climate Statement), fechado en septiembre del año pasado.

Si se profundiza en aspectos del informe como la corrupción, allí se señala: “España aplica las leyes anticorrupción de manera generalmente uniforme. Los funcionarios públicos están sujetos a un mayor escrutinio que los particulares; no obstante, varios ejecutivos empresariales adinerados y con importantes contactos han sido procesados con éxito por corrupción. No existe discriminación, ni a favor ni en contra, hacia los inversores extranjeros. Las empresas estadounidenses rara vez señalan la corrupción como un obstáculo para invertir en España. La posición de España en el Índice de Percepción de la Corrupción anual de Transparencia Internacional descendió en 2024 al puesto 46 de un total de 180 países, situándose por debajo de la mayoría de los demás países de Europa Occidental”. En 2025 empeoró en la clasificación mundial, hasta situarse en la posición 49.

Queda una duda sobre las reacciones de Trump, aparte de las posiciones críticas de Sánchez en Gaza e Irán: ¿influyen los informes políticos de aliados suyos, como Santiago Abascal, para explicar su permanente desdén por España?

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