Opinión | Verdiales

Periodista y escritora
Noches al fresco
Echo de menos aquellos veranos, tan bellos y tan tristes, tan reales

Varias personas toman el fresco por la noche en una calle del casco antiguo de Sagunto (Valencia). / Kai Försterling
Era una costumbre que comenzaba a finales de junio, cuando acababa el colegio y mi hermana y yo nos trasladábamos al pueblo con mis abuelos maternos mientras nuestros padres trabajaban. Lo hicimos durante muchos años, establecernos allí con ellos en las vacaciones escolares, primero como niñas ajenas a la fatalidad y después como atormentadas adolescentes huérfanas de madre, hasta que empezamos la universidad.
Y durante todo ese tiempo, los veranos que allí pasamos, ese hábito se mantuvo, hasta el punto de que, al mudarnos a Madrid con mi padre, asumí que también lo vería en las calles de esa gran ciudad a la que sólo íbamos en Navidad y donde el tren al que por alguna extraña razón llamaban metro circulaba al revés, como dijo mi hermana la primera vez que tuvo que cogerlo sola para ir al colegio y acabó perdida.
Pero no fue así, al caer la tarde, el sol a punto de ocultarse, cada día dos minutos antes desde el 21 de junio, fecha del solsticio de verano y día en el que mi hermana y yo descubrimos que las madres se morían, los habitantes de Madrid no salían a las puertas de sus casas, silla plegable en mano, para tomar el fresco, como sí hacían en el pueblo los vecinos, lo siguen haciendo algunos, aunque muy pocos ya, en las calles en las que aprendí a montar en bicicleta y a saltar a la comba ahora apenas hay gente, ni siquiera niños, únicamente coches.
Estas últimas semanas, sin embargo, al sacar a pasear a Turrón al final de la tarde, he podido comprobar que muchas personas mayores que probablemente llevan viviendo en Madrid toda su vida, aquí nacieron y aquí morirán, acuden a esa hora a los parques con el mismo propósito con el que mis abuelos se colocaban a la puerta de su casa, sobrellevar el calor y la soledad.
Se sientan en los bancos o alrededor de unas mesas de madera en las que quizás echen una partida de cartas, tal vez de dominó, bajo esos árboles que ojalá fueran como la poesía y dieran sombra incluso desprovistos de hojas, y charlan o permanecen en silencio, pero se acompañan. Igual que mis abuelos, aunque ellos no hablaban casi, ni antes de perder a su hija ni después, cuando el mutismo se cernió sobre ellos como el luto sobre el armario de mi abuela, que no volvió a vestir ropa que no fuera negra.
Al terminar de cenar, poca cosa, algo frugal, fruta de temporada, nada de melón, que por la noche mata, nosotras nos íbamos con la pandilla, a las doce en casa, y ellos empezaban con su ritual, mi abuelo, con la camisa desabotonada dejando ver la camiseta interior que siempre llevaba, cogía una de las sillas blancas de hierro que había en el corral, la ponía delante de la puerta y se sentaba en ella, con mi abuela sobre un cojín un escalón por debajo -para entrar en casa, había que subir una escalera de tres peldaños con forma de podio-.
Allí permanecían unas dos horas sin decirse nada, saludando a los vecinos que por delante pasaban, buenas noches, ale, ve con Dios, hasta que regresábamos. Yo solía volver antes que mi hermana y me sentaba al lado de mi abuela. Lo hacía, me he dado cuenta al recordarlo, para estar con ellos, acompañarlos, compartir sus tranquilas alegrías y su profundo e inconsolable dolor. Echo de menos aquellos veranos, tan bellos y tan tristes, tan reales.
- Encuesta CIS: El PSOE amplía su ventaja sobre el PP y la inmigración escala a segundo problema del país
- La Aemet advierte de la llegada de otro episodio de calor extremo a partir de este fin de semana que dejará máximas de hasta 44 grados
- Encuesta GESOP: El 60% de los españoles apoyan reformar la ley electoral para facilitar que gobierne la lista más votada
- Josep Pedrerol pone rumbo a Mediaset y habla emocionado de su marcha de Atresmedia: 'Ha sido una pasada, nos han dado libertad y cariño
- Podría ser el emprendedor más joven de la historia: monta un negocio de venta de huevos con solo 6 años
- España registra otro miércoles infernal con 44,4ºC en Valencia y 42,4ºC en Catalunya mientras se prepara para la llegada de otra ola de calor extremo
- Unai Simón protagoniza un inesperado momento con una periodista que enamora a las redes y comparan con Iker y Sara
- Sentencia del TJUE sobre la ley de amnistía y Carles Puigdemont: última hora, en directo