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Opinión | Planeamiento urbanístico
Joan López Alegre

Joan López Alegre

Periodista y exdiputado en el Parlament

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Sí a un 'pla de barris' para las urbanizaciones

La única solución para los vecinos de esas ubicaciones es la intervención de la administración

Una urbanización con déficits urbanísticos en Bigues i Riells del Fai.

Una urbanización con déficits urbanísticos en Bigues i Riells del Fai. / Zowy Voeten / EPC

Decenas de miles de personas viven en infinidad de urbanizaciones de forma precaria en Catalunya. Muchas de ellas, en laderas de montaña, se ven amenazadas por el riesgo de fuego. En casi todas, el problema fundamental es que construyeron fuera de planeamiento y jamás fueron recepcionadas por los ayuntamientos.

Todo esto puede parecer un tecnicismo, pero no lo es, es una tortura y un motivo de sufrimiento para sus propietarios, que se encuentran con apuntes registrales que impiden su venta o devalúan drásticamente el valor de la propiedad, a la vez que les deja sin servicios básicos como correos, fibra, abastecimiento de agua, recogida de basuras, alcantarillado o mantenimiento de vías públicas.

Los ayuntamientos, y diversas sentencias, obligan a los vecinos de las urbanizaciones a resolver las inversiones pendientes antes de que el ayuntamiento las recepcione y, en consecuencia, pase a gestionar las calles de esas urbanizaciones como si tratara de una vía más del municipio, pero el coste de construir redes de saneamiento, agua o asfaltar son inasumibles para unos vecinos que no son ricos. En muchos casos los residentes, sin derechos, se organizan como si fueran un ayuntamiento y contratan servicios privados de seguridad, recogida de basuras o limpiezas de fosas sépticas.

Estas urbanizaciones, en su mayoría, nacieron en el Baix Llobregat, el Maresme, el Garraf o los dos Vallés en el último tercio del siglo pasado. Muchas casas son autoconstruidas, en casi todas en los jardines hay más tomateras que rosales y en los garajes más máquinas Overlocks que coches de alta gama.

Son casas de gente que representan a una generación de catalanes que se dejaron los riñones trabajando y que hicieron de Catalunya una tierra “rica i plena”. Son, en definitiva, gente de su tiempo, una época donde no se sabía de planes urbanísticos ni de normas subsidiarias, muchos de ellos autónomos que tenían aspiraciones, hoy gran parte de los mismos, ya jubilados, viven en esas urbanizaciones y han vendido sus pisos en la ciudad.

La Generalitat, primero con Maragall y ahora con Illa, ha impulsado un Pla de Barris para rehabilitar zonas urbanas nacidas de forma precipitada en la misma época de esas urbanizaciones.

Las urbanizaciones merecen un 'pla d'urbanitzacions' similar al Pla de Barris. Es comprensible que los ayuntamientos no quieran cargar sobre el resto de los vecinos los errores que se cometieron en el pasado pero esas casas son una realidad, la gente que vive en ellas no tiene otro sitio a donde ir y ahí está su vida, así que la única solución para los vecinos de esas urbanizaciones es la intervención de la administración.

Con un 'pla d'urbanitzacions' gana todo el mundo. Los vecinos salen de la precariedad, los ayuntamientos pasarían a gestionar nuevas tramas urbanas legalizadas y equipadas y cobrarían impuestos y la Generalitat resolvería un problema que afecta a más de 700 núcleos urbanizados y poblados.

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