
Presidente del Partido Popular
El cambio, con Catalunya
Mi compromiso es inequívoco: ni trataré a los catalanes como moneda de cambio, ni confundiré sus problemas reales con polémicas ficticias, ni responderé a las necesidades de esta tierra por chantaje. Trabajaré por Catalunya con convicción y con coherencia

Clausura del Congreso del PP de Catalunya. Intervención final del presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo en su discurso de cierre. / MANU MITRU
Hace poco más de dos semanas, la edición impresa de este periódico brindó a sus lectores una portada que rebosaba historia, emoción y optimismo. ‘La Sagrada Família ya apunta al cielo’ fue el titular que acompañaba una impresionante fotografía durante la inauguración de la torre de Jesús de la basílica barcelonesa, con motivo de la visita a España del papa León XIV. La capital catalana volvía a asombrar al mundo y aquel momento pedía posteridad, porque se trató sin duda de un símbolo: el de una Catalunya capaz de volver a pensar a lo grande, de lograr hitos extraordinarios y de recuperar una ambición colectiva compartida.
Ese día se vio algo que no se veía desde hacía mucho tiempo. No era una parte de Catalunya imponiéndose a otra: era una parte de España ofreciendo lo mejor de sí misma. Ni anclada en la nostalgia ni dividida, Catalunya se mostró ambiciosa y orgullosa de un éxito construido entre todos.
Demostrar que ese instante no fue un rapto, sino que puede ser el porvenir, es el objetivo que hemos fijado en el PP catalán en nuestro recién celebrado Congreso, en el que además hemos presentado un gran equipo, liderado por un orador brillante y político valiente como Alejandro Fernández, y un secretario general bregado en la política autonómica y local como Juan Fernández, que comandarán una dirección ampliamente renovada y con voluntad de ofrecer un proyecto abierto y atractivo a la ciudadanía. Estamos determinados a abrir una nueva etapa política en la que Catalunya vuelva a contar, a liderar y a ser decisiva para el futuro de España.
Para lograrlo, tan importante es mirar hacia adelante como constatar que el camino recorrido por parte de los últimos gobiernos autonómicos ha sido un tremendo error. Puede que no todos los responsables de la falta de ambición actual en Catalunya tengan la misma ideología, pero el nacionalismo y el socialismo han actuado de la misma forma en la práctica: sembrando la discordia, apropiándose de las instituciones que pertenecen a todos los catalanes y olvidando que el objetivo verdaderamente noble de la política es ayudar a la gente a prosperar. Catalunya tiene otra vía por explorar que no nacerá de la resistencia a nada, sino de la alternativa a todo. A todo lo que se ha ensayado hasta la fecha. Ese proyecto es el que defiende el Partido Popular de Catalunya.
"¿Qué ofrecen a Catalunya?" es algo que me han preguntado a menudo. La respuesta no puede ser corta, pero sí puede ser clara. Y la hemos redactado. Vamos a ofrecer a Catalunya todo aquello de lo que la han privado el nacionalismo y el socialismo: la libertad, el orden y la prosperidad.
En primer lugar, ni la asfixia identitaria ni la presión burocrática e impositiva han conducido a Catalunya a un lugar mejor. Lejos de hacerla más libre, la han sumido en una decadencia progresiva. Catalunya debe recuperar su condición de casa común de todos los catalanes, con instituciones al servicio del interés general y no del interés particular del gobernante de turno; y la riqueza generada en esta tierra debe tratarse como el patrimonio compartido que es, y no como el cortijo privado de nadie. La convivencia auténtica no exige unanimidad de pensamiento, sino la garantía de que nadie será señalado por las ideas que sostenga.
En segundo lugar, los catalanes deben poder vivir con tranquilidad, con la certeza de que la ley los protege frente a cualquier forma de delincuencia. Ofrecemos algo que ningún gobierno autonómico ha sido capaz de garantizar cuando ha tenido competencias para legislar: que la vía más accesible para acceder a una vivienda no sea la ocupación ilegal; que la forma más fácil de entrar en el país no sea incumplir la ley, sino suscribir un contrato de trabajo; y que no resulte más sencillo eludir una sanción siendo carterista que siendo autónomo.
Todo esto nos llevará a recuperar la prosperidad que merecen los catalanes: tienen el talento, el espíritu emprendedor y las ganas. No merecen proyectos abonados por sistema a subidas de impuestos que no frenan el deterioro de los servicios públicos, a subsidios ni a la penalización de la iniciativa al margen del erario público. Merecen un gobierno que cuente con todos y que ofrezca las herramientas que ayuden a la gente a prosperar y que no conviertan el éxito en un estigma.
Para darle esta alternativa a Catalunya, el Partido Popular no necesita mutar sus principios sino aplicarlos, y tampoco necesita renunciar a su ambición sino multiplicarla. El cambio que queremos para esta tierra comparte valores, espíritu y proyecto con el cambio de Gobierno que necesita España. Y ese cambio no se puede hacer sin Catalunya. Por eso, si los españoles -incluida una parte importante de los catalanes- me dan su confianza en unas elecciones generales, mi compromiso es inequívoco: ni trataré a los catalanes como moneda de cambio, ni confundiré sus problemas reales con polémicas ficticias, ni responderé a las necesidades de esta tierra por chantaje. Trabajaré por Catalunya con convicción y con coherencia.
Todo esto me lleva a dirigirme con honestidad a todos esos catalanes que quieren un Gobierno limpio en La Moncloa porque saben que ahora no lo tienen. Sé que hay otros que se han sumado a la necesaria petición de poner fin a una legislatura perdida para el conjunto de España, incluida Catalunya.
Mi compromiso es devolver la decencia al Gobierno de mi país y superar esta decadencia colectiva. He manifestado mi determinación a hacerlo con o sin ayuda de otros, pero quiero y debo contar con los catalanes en este cometido. Para que ellos sean protagonistas del cambio. Y para que Catalunya vuelva a ser protagonista de más momentos de comunión, concordia y ambición colectiva como el que vimos hace pocas semanas. Catalunya será partícipe de la España que viene y el Partido Popular está a disposición de ese noble objetivo.
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