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Opinión | Lengua

Sergi Sol

Sergi Sol

Periodista

La Selección en catalán

Siempre hablaba en catalán con independencia de quien fuera mi interlocutor. No era para nada lo común. A menudo me sentía un bicho raro

Rodrigo Bentancur (d) de Uruguay disputa un balón con Lamine Yamal de España

Rodrigo Bentancur (d) de Uruguay disputa un balón con Lamine Yamal de España / Alex Cruz / EFE

Hubo un tiempo, cuando debía irrumpir una televisión en catalán, la que luego sería TV3, que reputados cabestros advertían que esa televisión sólo podía ser antropológica. E incluso qué enseñar física nuclear en catalán era una entelequia. Sandeces que se soltaban sin más, con desparpajo, evidenciando un profundo desprecio a la vez que supina ignorancia, además de un inequívoco hálito supremacista. En España, contra viento y marea, se siguen hablando diversas lenguas pese a qué se ha procurado todo lo contrario.

Me acuerdo, siendo estudiante de BUP, leer en un adhesivo ‘Català per tot i sempre’. Me apliqué el cuento. Siempre hablaba en catalán con independencia de quien fuera mi interlocutor. Y siempre procuraba que el catalán fuera la lengua en que se expresara cualquier actividad. Fuera de ocio, profesional o académica. No era para nada lo común. A menudo me sentía un bicho raro. Nadie más -por lo menos en primero de BUP, en el Instituto Joan Benaprès de Sitges, mantenía esa actitud vital que en clase podía llegar a ser chocante. E incluso, en ocasiones, objeto de burla.

Me encontré hace unos días con un antiguo alumno, compañero de aula en aquellos días de solitud lingüística. Y de repente me soltó un encendido discurso contra la retransmisión de los partidos de la Selección Española en catalán ‘només ens volen espanyolitzar’. Cabe decir que ahora es más indepe que Puigdemont. Pero por aquellos años no le recuerdo inquietud militante ninguna excepto ser del Barça.

Amablemente, le contesté que no compartía su opinión, más bien lo justo lo contrario. ¡Ojalá!, le dije, se retransmitiera en abierto por TVE y TV3 y sólo en catalán. DAZN ya cubriría bajo pago la versión castellana del asunto. Se quedó patidifuso mientras tomábamos un cortado que él pidió en castellano ante la tez morena de la camarera. A mi, que lo pedí, en catalán, también me lo trajeron. Luego nos despedimos y me emplazó -casi como si fuera un reto- a volver a encontrarnos en las calles de Barcelona el 11 de Septiembre.

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