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Opinión | Editorial

Barcelona

Más organización que proyecto

El congreso del PPC certifica la consolidación del liderazgo de Fernández y también la normalización de la relación con Génova

El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, celebra junto al presidente del PP de Catalunya, Alejandro Fernández, su reelección como líder del partido en el congreso celebrado este sábado. Barcelona, a 27 de junio de 2026. AUTOR: MANU MITRU | EPC

El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, celebra junto al presidente del PP de Catalunya, Alejandro Fernández, su reelección como líder del partido en el congreso celebrado este sábado. Barcelona, a 27 de junio de 2026. AUTOR: MANU MITRU | EPC / MANU MITRU / EPC

La evolución reciente del PP de Catalunya refleja la recomposición del espacio del centro-derecha en la última década. Entre 2017 y 2021, el PPC alcanzó sus mínimos históricos, con tres diputados en el Parlament y un único escaño por Catalunya en el Congreso. Desde las elecciones generales de 2023, sin embargo, el PPC ha recuperado parte de su peso institucional, con seis diputados en el Congreso, siendo decisivo para la investidura del alcalde de Barcelona, y con 15 escaños en el Parlament en 2024. El congreso, celebrado cuatro años después de lo previsto, se produce cuando el principal reto del partido ya no es garantizar su supervivencia, sino consolidarse.

El retraso del cónclave respondía, en buena medida, a las discrepancias entre Alejandro Fernández, al frente del PPC desde 2018, y la dirección nacional. Durante años, Génova cuestionó tanto su liderazgo como la estrategia del partido en Catalunya, pero la recuperación electoral ha rebajado esas tensiones. Aunque Fernández llega al congreso con una posición mucho más sólida que tras las autonómicas de 2021, el cambio de ciclo obedece sobre todo al impulso del PP a nivel estatal y a la recomposición del espacio de centro-derecha tras la desaparición de Ciudadanos.

El congreso certifica la consolidación del liderazgo de Fernández y la normalización de las relaciones con Génova. La elección de Juan Fernández como secretario general y de Lorena Roldán como portavoz en el Parlament refuerza el control del presidente sobre la dirección del partido, mientras que la creación de vicesecretarías especializadas responde al objetivo de profesionalizar la organización y mejorar su coordinación.

No obstante, la reconciliación orgánica no elimina las diferencias estratégicas. La principal sigue siendo la política de pactos. Mientras Fernández mantiene un rechazo explícito a cualquier entendimiento con el independentismo, Alberto Núñez Feijóo evita cerrar esa puerta porque la construcción de una mayoría alternativa en España puede requerir interlocución con Junts. No es casual que la ponencia política eluda pronunciarse sobre esta cuestión.

El documento aprobado confirma el carácter continuista del congreso. Reproduce, en lo esencial, el ideario nacional del PP y evita reabrir debates sensibles, como el papel del catalán, la política de vivienda o la estrategia de alianzas. Las principales novedades se concentran en un discurso más duro sobre seguridad e inmigración, en el intento de competir con Vox y Aliança Catalana sin diluir la identidad propia del partido.

Y es precisamente en ese continuismo donde reside la principal limitación del cónclave. El PP catalán ha resuelto buena parte de sus problemas internos, ha estabilizado su liderazgo y ha recuperado competitividad electoral, pero sigue sin articular un proyecto específico para Catalunya. Resulta paradójico que, cuando el propio Feijóo reconoce que ninguna mayoría alternativa puede construirse sin Catalunya, el principal esfuerzo del partido haya sido ordenar su organización antes que definir una propuesta política capaz de responder a los retos económicos, sociales e institucionales de un territorio decisivo para la gobernabilidad de España. Esa sigue siendo su principal asignatura pendiente.