
Periodista. Miembro del Comité Editorial de EL PERIÓDICO.
Un bloqueo garantizado
El debate de hoy lo confirma. Sánchez y Feijóo se desprecian. Uno no tiene mayoría para gobernar con normalidad. Y el otro tampoco la tiene para presentar y ganar la moción de censura que exige la Constitución
Sánchez pierde el aplauso de los socios
Feijóo acusa a Sánchez de despreciar a sus socios del Gobierno y le da "lecciones" de limpieza democrática

La sesión del Congreso con la comparecencia de Pedro Sánchez, en imágenes. / José Luis Roca / EPC
El debate en el que Pedro Sánchez tenía que explicarse sobre los graves casos judiciales del PSOE terminó ayer sobre las tres de la tarde. Y el Congreso tiene la manía de -cuando es miércoles- pasar entonces a la sesión de preguntas al Gobierno. Ya estaba desconectando, pero aún oí la de Feijóo: ¿señor Sánchez ya ha presentado la declaración de renta? Sánchez contestó: quizás sería interesante que la presentáramos y así nos enteraríamos de lo que paga su partido por su vivienda de El Viso, barrio residencial de Madrid.
¿Simple anécdota? Quizás no. Muestra el profundo desprecio que se profesan los dos líderes, que contribuye al gran bloqueo político. El presidente no puede ningunear al líder de la oposición y del centroderecha que, además, tiene más diputados. Y Feijóo no puede carecer de todo respeto al presidente y tratarlo como ilegítimo por haber sido investido sin ser el primer partido y con los votos de Junts.
Sánchez creía que retrasando su comparecencia las aguas estarían mas tranquilas. Pero, tras la imputación de Zapatero, han surgido más noticias de la pintoresca Leire Díez, registros en Ferraz y la condena a 24 años de Ábalos. ¿El caso Ábalos, a quien Sánchez hizo secretario de organización del PSOE, puso al frente del ministerio con más capacidad de gasto del Gobierno y antes defendió la moción de censura contra Rajoy, es motivo suficiente para su dimisión? Sánchez, que es un agudo parlamentario, se equivoca cuando ignora que los índices de transparencia del PSOE que exhibe tienen menos impacto que las hazañas de su exministro -que muestran una conducta a años luz de la predicada por el PSOE- y que la irrupción de las “dichosas joyas” en la caja fuerte de Zapatero.
Y vuelve a errar cuando luego recurre al “y tú mas” -criticado por todos los grupos- para atacar al PP. Hoy gobierna el PSOE. En circunstancias normales, el caso Ábalos debería comportar la dimisión -o la cuestión de confianza- del presidente. Hasta la ha pedido Felipe González, que no recuerda que a él se la exigieron (¡Váyase señor González!) acusándole de terrorismo de Estado, de ser la X del GAL, y que Barrionuevo entró en prisión. ¿Y es normal que Ábalos haya sido condenado en pocos meses y todavía no haya sentencia del caso Kitchen de 15 años atrás y en el que parece que se usó a la policía con fines partidistas? ¿El pecado de Rajoy exculpa el de Sánchez? No, pero está ahí. Y Catalunya, que era el gran problema de España, ya no lo es y en parte por la política de diálogo del actual presidente.
El gran problema de Feijóo es que las posiciones de Vox, con quien ya lleva tres pactos en lo que va de año, hacen imposible que pueda sumar sus votos y los de Abascal a los del nacionalismo catalán y vasco
Pero lo más preocupante es que no se hayan aprobado presupuestos en toda la legislatura -una marca europea- y que el propio presidente admitiera ayer que gobierna en minoría parlamentaria. Y algunas intervenciones -como la de Ione Belarra- demuestran que esa mayoría no se reconstruirá. Y la portavoz de Sumar exigió al Gobierno unas medidas que sabe que el Gobierno no podría aprobar en el Congreso. ¿La legislatura está muerta? Quizás.
Pero si Sánchez no quiere convocar elecciones, la Constitución establece los mecanismos para echarle. Y pese al tremendismo de Feijóo -para el que España es una catástrofe, aunque el balance económico es notable-, el propio líder de la oposición reconoce que no puede presentarla porque no tiene mayoría. Míriam Nogueras pidió a Sánchez que se retire y lo sustituya alquien que cumpla las promesas a Junts. Y la del PNV le emplazó a disolver las Cortes si no logra aprobar los presupuestos de 2027. Deseos píos que indican que el centroderecha no quiere votar a un líder conservador que pacta cada dia con Vox. Y hay razones, pues Abascal afirma que las próximas elecciones serán manipuladas por “la invasión de inmigrantes” propiciada por Sánchez.
La realidad es que Feijóo no tiene mayoría para echar a Sánchez y Sánchez tampoco la tiene para gobernar con normalidad -falta de presupuestos-, pero aguanta porque para varios grupos parlamentarios es -por uno u otro motivo y sobre todo por Vox- el mal menor.
Solo podríamos salir del bloqueo con un acuerdo de mínimos entre los dos grandes partidos, pero este día de Sant Joan se ha vuelto a demostrar que es imposible. El pacto de Rajoy y Sánchez de 2017, cuando el 155, parece algo de hace siglos. Dentro de poco, Andalucía será otra ocasión perdida.
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