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Opinión | GATO ADOPTIVO

Ferran Boiza

Ferran Boiza

Director adjunto de EL PERIÓDICO

Sánchez, cuestión de desconfianza

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez , y el primer ministro de Bélgica, Bart De Wever, este viernes en Bruselas.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez , y el primer ministro de Bélgica, Bart De Wever, este viernes en Bruselas. / Pool Moncloa/Fernando Calvo

Al igual que hay mociones de censura que se ganan perdiéndolas, hay cuestiones de confianza que se pierden precisamente por no tener el coraje de afrontarlas.

Aunque la vorágine político-judicial de la semana haya hecho que pocos repararan en ello, la Mesa del Congreso, donde PSOE y Sumar tienen mayoría, vetó el martes las enmiendas de PP y Junts que reclamaban la convocatoria de elecciones con el argumento de que disolver las Cortes corresponde al presidente. ¡Como si la Cámara Baja solo pudiera debatir aquello sobre lo que tiene competencia directa!

El veto delató miedo. Miedo a que una votación no vinculante dejara al descubierto que desde hace meses el Gobierno carece de una mayoría capaz de sostener la legislatura. Sánchez gobierna menos de lo que resiste, gracias a unos socios fatigados que temen aparecer retratados junto a un Ejecutivo cercado por la Justicia.

El PSOE ha celebrado que esta semana ha salvado varios decretos y proyectos legislativos; incluso ha vendido como una victoria que le mantuvieran el pasaporte a Zapatero. Pero esas supuestas hazañas son pura gestión de daños. La legislatura hace tiempo que está en los minutos de la basura. Todo continúa, pero nada avanza. Por eso el veto a la iniciativa de PP y Junts pesaba más que la votación que se pretendía hurtar.

La rectificación de la Mesa este viernes, al permitir que se debata la petición de una cuestión de confianza, trata de restañar la imagen de debilidad que había dado el Gobierno y obligará a los grupos a retratarse.

Sánchez se resiste a adelantar las elecciones, como le piden en público y en privado algunos socios y barones socialistas, pero este jueves abrió por primera vez la puerta a convocarlas si fracasan los Presupuestos. Teniendo en cuenta que probablemente serán rechazados en noviembre y que Sánchez se ha comprometido con el PNV a que no haya un superdomingo en mayo, los partidos empiezan a preparar la maquinaria electoral con la vista puesta en el primer trimestre de 2027.

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